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Revisión anual del T-MEC 2026, inversión e incertidumbre en Norteamérica

La incertidumbre sobre la revisión del T-MEC puede frenar inversiones y expansiones, especialmente si las reglas de operación cambian de manera anual.

Revisión anual del T-MEC 2026, inversión e incertidumbre en Norteamérica


Dr. Salvador Rivas Aceves Subdirector en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales
Café con dos de economía 17 de septiembre de 2026

El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) se encuentra actualmente bajo una revisión estipulada en su artículo 34.7, medida que es tomada como un mecanismo de “revisión y extensión” y es conocida como la cláusula sunset. Esta establece que, al finalizar los primeros seis años de entrada en vigor del acuerdo, se inicia un procedimiento formal de revisión conjunta para evaluar el funcionamiento del convenio.

Dado que el T-MEC entró en vigor el 1.° de julio del 2020, este mecanismo se detonó el primer día de julio de 2026 y tiene como posibles resoluciones las siguientes:

  • Si los tres países concuerdan, se renueva por otros 16 años con una nueva revisión a los seis años.
  • Si no se renueva el convenio, este se revisa de manera anual hasta que el periodo de 16 años original se cumpla; en este último caso, se puede ratificar el acuerdo por otros 16 en cualquier momento.

A pesar de que México y Canadá estuvieron de acuerdo en ratificar el tratado al principio del proceso de revisión, Estados Unidos se ha negado, argumentando cuatro principales motivos: triangulación de insumos y productos procedentes de China, brechas en la balanza comercial no favorables para el país, brecha salarial a favor de México y Canadá, así como controversias energéticas y regulatorias en la correspondiente industria.

Desde 1994, cuando se firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), existe un mecanismo rápido de respuesta para resolver controversias al interior del tratado, donde se ha dado solución a quejas presentadas con relación a diversas problemáticas, incluidas las mencionadas.

Es ampliamente conocido el impacto económico que el tratado comercial ha generado para esta zona desde su existencia, destacando cinco puntos al respecto:

  • La región del T-MEC abarca un tamaño de mercado superior a los 510 millones de consumidores, generando de manera anual casi el 30% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, estimado en alrededor de 31 billones de dólares, según datos del Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).
  • El comercio trilateral de bienes y servicios supera los dos billones anuales, el mayor a nivel global de acuerdo con el US Census Bureau.
  • Desde 2020, México ha captado más de 36,000 millones de dólares en inversión provenientes exclusivamente de Estados Unidos y Canadá, según datos del Banco de México.
  • El mercado agrícola transfronterizo más sólido a nivel mundial es el del T-MEC, con un intercambio mayor a los 96,000 millones de dólares anuales, de los cuales México exporta 48,000 millones, en referencia a datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos.
  • Al interior de la industria trilateral, el sistema de coproducción genera 62 centavos de cada dólar de valor añadido a los bienes y servicios, según cifras de la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos.
El T-MEC integra un mercado de más de 510 millones de consumidores y genera cerca del 30% del PIB mundial, reflejando su enorme peso económico global.

A pesar de este panorama tan positivo en la región comercial de Norteamérica, de manera específica, en ciertos ramos industriales han existido episodios contraproducentes para varias empresas; esto se debe a que las reglas de operación, las controversias y los mecanismos de revisión han generado mucha incertidumbre de mercado.

En consecuencia, diversos agentes económicos han tomado decisiones reactivas en años recientes. Por ejemplo, en la industria automotriz, Stellantis, General Motors, Toyota y Tesla han suspendido proyectos de expansión hasta no tener claridad en los criterios de operación del tratado. En el sector energético, Invenergy, Sempra Infrastructure, Atco, Enel, Iberdrola, entre otros, congelaron proyectos fotovoltaicos y eólicos. En la agroindustria, Bayer-Monsanto, Syngenta y Corteva pausaron planes de expansión en la comercialización.

Estos casos son los más conocidos, pero existen muchos más a nivel de pequeñas y medianas empresas (Pymes) que, sin duda, sufren estragos económicos ante la incertidumbre generada por la actual revisión.

Conclusiones

Por lo referido, hay que tener presentes las posibles afectaciones al llegar al supuesto de un acuerdo comercial con revisiones anuales. En este escenario, los planes de inversión y expansión serán prácticamente imposibles por el riesgo que representa enfrentar cambios en las reglas y criterios de operación al interior de una industria en específico. icono final



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