Plan México y T-MEC: reto del financiamiento para la integración regional

La revisión del T-MEC y el Plan México representan una oportunidad para fortalecer la inversión, impulsar la producción y construir crecimiento a largo plazo.

Plan México y T-MEC: reto del financiamiento para la integración regional


Dra. María Ariza
Dra. María Ariza Directora general en Bolsa Institucional de Valores (BIVA)
Finanzas 01 de agosto de 2026

La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y el Plan México deberían leerse desde un mismo ángulo: cómo convertir un periodo de incertidumbre en una oportunidad para invertir, producir y financiar el crecimiento. México y Estados Unidos han concluido dos rondas bilaterales y la agenda que dejaron sobre la mesa (reglas de origen automotrices, estándares laborales, seguridad económica y compatibilidad regulatoria) confirma que el proceso será ciertamente técnico, pero mucho más exigente a la luz de la coyuntura política.

Si bien México no enfrenta un escenario de ruptura, sí se encuentra frente a uno de ruido y negociación prolongados. Estados Unidos llega a la mesa tratando el comercio cada vez más como un asunto de seguridad nacional que de política económica. Canadá y México, en cambio, han señalado que quieren que el acuerdo continúe 16 años más.

Por lo anterior, conviene mirar la coyuntura con realismo. Un proyecto productivo no se decide por el titular de la mañana, se decide con horizontes de 10, 15 o 20 años, y con una pregunta concreta sobre si las reglas, la infraestructura y las instituciones sostendrán ese proyecto si cambia el ciclo político. Esa es la verdadera prueba, es decir, enfrentar la incertidumbre con optimismo declarativo y con capacidades que duren más que una administración.

México conserva la confianza de los inversionistas, ya que la Inversión Extranjera Directa (IED) del primer trimestre de 2026 alcanzó un récord histórico de 23,591 millones de dólares, 10.4% más que el año anterior; sin embargo, al desagregar la cifra, el matiz es revelador, dado que 22,222 millones correspondieron a reinversión de utilidades de empresas ya establecidas, y apenas 1,705 millones a inversiones nuevas. El país retiene a quien ya está, pero todavía no convence en la misma medida a quien aún no llega. Ahí es donde el Plan México adquiere un sentido concreto. Más que un programa sexenal, conviene leerlo como una apuesta por construir capacidades que sobrevivan al ciclo político.

Sus metas son ambiciosas (elevar la inversión, fortalecer las cadenas productivas y ampliar el financiamiento para las pequeñas y medianas empresas [Pymes]) y hay avances que apuntan en la dirección correcta: simplificación de trámites, ventanilla única, agenda de infraestructura, señales en materia energética y reducción de costos de transacción. No eliminan la incertidumbre, pero mandan un mensaje que el capital de largo plazo sabe leer: México se está preparando a pesar de lo que suceda con su mayor socio comercial.

En un escenario de incertidumbre a mediano plazo, México se ha preparado con anticipación y debe sostener esa línea.

Si hay un lugar donde esa arquitectura se pone a prueba, es en las Pymes. De acuerdo con los censos económicos de 2024 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), este rubro de empresas representa el 99.8% de los establecimientos del país y genera cerca del 45% del valor agregado; mientras que las grandes empresas, con apenas 0.2% de las unidades, aportan el 55% restante.

El tejido productivo mexicano es uno de empresas pequeñas; por ello, el desafío es que más de estas se integren a las cadenas de valor que el comercio regional está reconfigurando, porque ahí se decide cuánto de la integración con Estados Unidos se queda realmente en el país.

Por su parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha documentado que México participa en las cadenas globales, sobre todo por la vía de los encadenamientos hacia atrás (importando insumos para ensamblar y reexportar), mientras que su participación hacia adelante sigue siendo baja, en la medida en que el valor agregado mexicano se incorpora a las exportaciones de sus socios.

Uno de los cuellos de botella más álgidos es el financiamiento. Según la OCDE, en 2023 apenas el 10.7% de los 5.4 millones de Mipymes mexicanas tenía acceso a financiamiento de alguna fuente. La Encuesta Nacional de Financiamiento de las Empresas (Enafin) 2024, levantada por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) y el Inegi, muestra que, entre las empresas que solicitaron crédito, el 82.8% acudió a la banca comercial, el 28.5% a sus proveedores y apenas el 0.9% a la banca de desarrollo.

El Plan México fija como meta que el 30% de las Pymes acceda a financiamiento; el punto de partida revela el tamaño de la tarea. Para una empresa pequeña, una orden de compra de una entidad ancla es una oportunidad extraordinaria, pero también una presión financiera enorme. Si el financiamiento llega tarde, es caro o no llega, la proveeduría nacional se vuelve una aspiración más que una realidad; por ello, la integración con Norteamérica no debería medirse solo por cuánto se exporta, sino por cuánto valor mexicano logramos construir dentro de esas exportaciones.

Cabe recordar que no hay política industrial sin financiamiento. Entre el capital que ya espera (doméstico e internacional) y las Pymes que necesitan recursos para crecer, hace falta un puente. Ese puente es, en buena medida, el mercado de capitales; sin él, el ahorro de largo plazo y la demanda productiva del país viven en orillas separadas; con este, ese capital puede transformarse en maquinaria, certificaciones, infraestructura y empresas proveedoras que difícilmente se financian solo con crédito tradicional. Las emisiones simplificadas, la deuda estructurada, la bursatilización de cuentas por cobrar, los fondos de deuda y los vehículos para infraestructura son los ladrillos que pueden formar dicho puente.

Muchas veces, el mercado de capitales financia a un costo menor que el del crédito convencional, porque acerca a la empresa directamente al ahorro institucional. El contraste de fondo es evidente: el crédito al sector privado equivale a alrededor del 27% del Producto Interno Bruto (PIB) en México, frente a cerca del 198% en Estados Unidos; asimismo, mientras una pequeña empresa mexicana ha llegado a pagar tasas de entre el 8 y el 25% (con un promedio cercano al 12.5% en 2023), una empresa comparable del otro lado de la frontera se financia en torno al 5%. No faltan proyectos; lo que escasea y encarece es el capital con la profundidad y el plazo adecuados.

México conserva la confianza de los inversionistas, pero el gran reto sigue siendo atraer nuevas inversiones y ampliar el financiamiento para que más Pymes crezcan.

Conclusiones

México ha enfrentado oportunidades de desarrollo de manera recurrente. La coyuntura actual no debería desaprovecharse; por el contrario, resulta indispensable fortalecer las capacidades que permitan que las oportunidades dejen de depender de circunstancias fortuitas y se conviertan en una condición permanente. La incertidumbre persistirá, por lo que el Plan México debe entenderse como una arquitectura institucional concebida para trascender un sexenio.

El capital existe, los proyectos también están identificados, como lo evidencian los estudios sobre la demanda de inversión asociada al Plan México; lo que aún falta es un mecanismo eficaz que articule ambos elementos. La construcción de ese vínculo resulta fundamental, ya que el desarrollo de largo plazo no se improvisa.icono final


Referencias

  • Gobierno de México s.f., Plan México, 2026, de Gobierno de México,: https://www.planmexico.gob.mx/
  • IMCO, 2026, Inversión extranjera directa: primer trimestre de 2026, 2026, de IMCO: https://imco.org.mx/inversion-extranjera-directa-en-mexico-primer-trimestre-de-2026/
  • Inegi y CNBV, 2024, Encuesta Nacional de Financiamiento de las Empresas (ENAFIN) 2024, 2026, de Inegi: https://www.inegi.org.mx/programas/enafin/2024/
  • Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 2025, Censos Económicos 2024, 2026, de Inegi: https://www.inegi.org.mx/programas/ce/2024/
  • OECD, 2024, Financing SMEs and Entrepreneurs 2024: An OECD Scoreboard, 2026, de OECD: https://www.oecd.org/en/publications/financing-smes-and-entrepreneurs-2024_fa521246-en/full-report/component-39.html
  • Organisation for Economic Co-operation and Development, 2024, A Review of Mexico’s Participation in Global Value Chains, 2026, de OECD: https://www.oecd.org/en/publications/a-review-of-mexico-s-participation-in-global-value-chains_1ab1e52e-en.html
  • Rubén Chavarín, 2023, Una radiografía de las tasas de interés bancarias para las pymes en México, 2026, de Revista de Economía, Facultad de Economía Universidad Autónoma de Yucatán: https://revistaeconomia.uady.mx/index.php/reveco/article/view/314
  • World Bank, 2024, Domestic Credit to Private Sector (% of GDP), 2026, de World Bank Group: https://data.worldbank.org/indicator/FS.AST.PRVT.GD.ZS


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