Al abordar el estado actual de la contaduría en la educación superior, Arturo Fernández señala que esta siempre ha tenido una tendencia al cambio y la transformación, lo cual se ha acentuado en los últimos 20 años: “Al inicio estaba enfocada en el registro e integración de información; sin embargo, aunque aún es una labor fundamental para la profesión, ahora se ha complejizado a nivel teórico y práctico”. Esto ha modificado la práctica contable, pero también el rol que ocupa. “Actualmente, el contador tiene un papel estratégico en la toma de decisiones de distintas organizaciones, donde adquiere un enfoque proactivo que orienta, mide y alerta a los operadores sobre los resultados de su actividad”, refiere el doctor.
Para Arturo, el contador público moderno debe conocer las reglas básicas de contabilidad, pero también debe convertirse en un motor operativo involucrado en distintos rubros, desde el derecho hasta la programación; y del manejo de datos hasta el conocimiento del comportamiento del mercado en productos y sectores específicos. Previamente, se consideraban las materias transversales como herramientas para la práctica profesional (como las matemáticas para la contaduría); ahora la relación entre distintos campos de estudio es más estrecha y permite entender un mismo fenómeno desde diversas perspectivas con conocimientos complementarios en una síntesis que se conoce como interdisciplina.
Con el fin de cumplir la demanda actual de la profesión, el ITAM ha realizado reformas a su plan de estudios con el objetivo de preparar a sus estudiantes para enfrentarse a esta nueva visión de la contaduría. “Nuestro temario ya se parece muy poco a los programas de hace 10 o 15 años, pero es natural debido a que estamos por cumplir 79 años como institución”, comenta el rector.
De esta forma, mediante un programa que integre fundamentos de la programación, razonamiento algorítmico, gestión de datos y sostenibilidad, la institución construye un esquema educativo para preparar a sus universitarios para el presente y el futuro.
Este proyecto educativo no se gesta desde el individualismo. Fernández señala que para conformar este temario se dispuso de un proceso minucioso de investigación en el que participaron líderes en la profesión contable a nivel nacional e internacional, tanto del espacio académico como del ámbito empresarial, con el fin de recuperar información relevante para formular un plan de estudios que, en palabras del rector, “se alimente de experiencia y conocimiento por igual”. Adicionalmente, esta labor continúa, ya que el ITAM no se limita a compartir esta visión de la contaduría con sus universitarios; profesores e investigadores también están incluidos en esta estrategia educativa, pues su actualización constante facilita que la enseñanza se mantenga a la vanguardia.
Arturo Fernández comenta que, en adición a un programa integral de educación superior, el ITAM ha invertido en herramientas y espacios que permitan a los estudiantes construir habilidades y conocimientos que los posicionen como líderes en su campo: “No sólo se trata de cubrir los fundamentos clave, pues debemos abarcar las necesidades de actualización de los jóvenes desde su formación profesional”. Para ello, se emplean cursos avanzados en manejo de Inteligencia Artificial (IA), gestión de riesgos con casos prácticos y servicios bibliotecarios electrónicos que permitan seguir el ritmo al crecimiento de la “frontera de la contaduría”, ya que esa es una responsabilidad elemental en las universidades.
Lograr aprendizajes significativos corre a cuenta de los profesores de tiempo completo de la institución, pero también mediante cursos, diplomados y talleres de docentes invitados con amplia experiencia en el campo, actividad que permite a los estudiantes estar en contacto con conocimientos que sólo son accesibles mediante la experiencia recopilada a lo largo del desempeño profesional. “Brindamos espacios para que los estudiantes aprendan y seminarios para que apliquen sus conocimientos desarrollados. No fomentamos únicamente el dominio del conocimiento, sino su aplicación para resolver problemas del mundo real”, destaca Arturo Manuel.
En seguimiento a esa idea, destaca el proyecto EPIC Lab: Centro ITAM de Creatividad, Innovación y Emprendimiento, donde se incentiva a los universitarios a pensar con una visión de negocio, acompañado de una actitud emprendedora y proactiva que observe la realidad a fin de plantear soluciones a problemas existentes en los negocios y las políticas públicas. “Es importante dar perspectiva del mundo desde la educación superior para generar un entendimiento integral que genere impacto y promueva la innovación. El contador es un socio estratégico que orienta las decisiones a las necesidades y recursos de una organización”, enfatiza el rector.
Aunado a lo referido, indica que es importante que la enseñanza de la contaduría plantee al profesional como algo más que un “portador de libros que registra y almacena información”. El contador debe tener un conocimiento amplio, dominio tecnológico, entendimiento del impacto ambiental y consideración sobre la justicia social. Para el regente, esta aproximación integral es la clave para brindar una información superior valiosa: “Para nosotros ha brindado sus frutos, pues anualmente tenemos un hackathon, donde preparamos un caso de negocios realista para impulsar este espíritu emprendedor e innovador; de él han resultado propuestas que terminan convirtiéndose en empresas unicornio; todo mediante una perspectiva que integra tecnología, información y perspectiva social”.
Estos espacios de formación y aprendizaje, según comenta Fernández Pérez, facultan a los estudiantes desarrollar competencias que construyen una base sólida para su proyecto profesional. Esta cercanía al entendimiento de la operación de una empresa y las oportunidades de tomar el control de ejercicios prácticos alimentados por una perspectiva realista permiten a los estudiantes desenvolverse de manera proactiva en el mundo laboral, con iniciativa propia y una perspectiva integral que les ayuda a plantear soluciones a problemas complejos.
Adicional a ello, al cuestionarle a Arturo sobre otras habilidades y competencias relevantes para los jóvenes universitarios, destacó la importancia de las habilidades de comunicación, ya que entender al contador como un guía operativo le obliga a brindar orientación con palabras a partir de sus reportes o recomendaciones, pero eso no es todo. “No sólo se trata de enseñar a los estudiantes a escribir. Al aprender a redactar, mejoramos nuestra forma de pensar porque aprendemos a ordenar nuestras ideas y a externarlas para ser entendidas; es un ejercicio poderoso que suena más fácil de lo que es”, puntualiza.
Estas habilidades, sumadas a conocimientos sólidos y una perspectiva interdisciplinaria de la profesión, permiten a los estudiantes explotar su potencial para cubrir las necesidades del campo profesional y satisfacer las responsabilidades que encontrarán en él.
Debido al papel de guía integral del contador, es necesario desarrollar el concepto de juicio profesional. Fernández compartió que este “se enriquece cuando se unen diferentes puntos que estaban desligados; asimismo, un buen juicio implica entender el contexto y reconocer la amplitud del tema que se busca abordar, todo de manera razonable, fidedigna y realista”. Este juicio se desarrolla desde el pensamiento crítico, la interdisciplina y el reconocimiento de la complejidad de las labores profesionales.
“En el ITAM tenemos una perspectiva humanista y recuperamos en nuestros programas materias donde revisamos a filósofos y pensadores con el fin de analizar sus perspectivas y conversarlas desde la actualidad, pero no sólo como una recuperación histórica, sino como un ejercicio crítico”. El rector señala que impulsar a contrastar, cuestionar y justificar sus propias opiniones y pensamientos fortalece el criterio de los estudiantes y, en extensión, su juicio profesional. “Mientras más complejidad reconozcamos en el mundo, dentro y fuera de la labor contable, más complejo tendrá que ser nuestro pensamiento”, indica.
Añade que, para el ámbito de la contaduría, que incorpora regulaciones internacionales, consideraciones ambientales y sociales, indicadores financieros y está en contacto con distintos sectores productivos, “es fundamental desarrollar un juicio profesional enriquecido y este trabajo comienza desde la formación educativa integral, la cual combina conocimiento profundo con vinculación disciplinaria y formación humanista”.
Arturo Fernández señala que confía en estas claves para el éxito de la formación de futuros contadores porque su experiencia le ha permitido estar en contacto con las políticas públicas y las estrategias en las empresas, sobre todo porque ha estado cerca de la docencia desde hace más de 40 años. Esta perspectiva enriquecida le ha permitido identificar oportunidades para preparar a talentos jóvenes y que su abordaje del ejercicio profesional sea lo más satisfactorio posible para cubrir las demandas del mercado laboral, pero también las responsabilidades que el mundo contemporáneo exige.
El rector Arturo Manuel Fernández Pérez comentó: “Soy un admirador de los profesionales contables. En México hay calidad e integridad, tanto que no hemos necesitado importar talento en esta disciplina, pues hemos cultivado la excelencia desde casa”. El siguiente paso, señala, es preservar esa excelencia y compartir sus conocimientos con los aprendices de la disciplina, ya que la experiencia profesional es una enorme fuente de conocimiento.
El rector del ITAM comenta que los contadores preparados con habilidades didácticas pueden dar clases o cursos en espacios de formación, y los que dominen la escritura pueden publicar; es decir, cada uno puede contribuir a preservar la excelencia que se ha mantenido hasta ahora y en esa labor el Colegio de Contadores Públicos de México tiene un papel importante. “Debemos colaborar, vincular profesionales, transversalizar conocimientos y enaltecer la contaduría como se ha hecho hasta ahora”, concluye.
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