Rosalía Ortega es la segunda mujer en presidir al Colegio, además de ser una de las más jóvenes en tomar el cargo: “He pensado que debe estar quien tenga que estar. No creo que deba haber una cuota de género, sino todas las mujeres que deba haber por delante, y espero dejar mi granito de arena en representatividad para ellas”.
En este sentido, el Colegio ha apostado en los últimos bienios por presidentes más jóvenes, resultado de los planteamientos que se han hecho para acercar a este sector. “Es fruto de todo ese trabajo que se ha hecho en bienios anteriores. Fui parte de la atención de esas solicitudes para acercar a gente joven que venga a comisiones y colabore. Todo esto dio fruto porque ahora estoy en la presidencia de esta institución, lo cual hace más importante el dejar un buen papel y que podamos tener más mujeres y más jóvenes”, comparte.
Con casi 77 años de historia, el Colegio y su membrecía han evolucionado gracias a la adaptación y la atención de nuevas necesidades que proveen valor a sus partes interesadas. En este sentido, la contadora Ortega vislumbra que por delante hay dos retos muy importantes: “El primero de ellos tiene que ver con la innovación: somos una profesión sumamente normada, no sólo en el Colegio, sino en el ejercicio profesional; hay una norma para todo. Entonces, innovar no es únicamente saber cómo acercar a las nuevas generaciones, sino ofrecer esa innovación a las que hoy conforman la institución y que esto pueda ser útil para ellos; por ejemplo, la Inteligencia Artificial (IA), el aprovechamiento de datos, la exploración y el software”.
El segundo reto tiene que ver con un tema de inclusión: “No solamente el tema de las mujeres. La inclusión es crear y dejar las bases para que cualquiera que requiera acceso al Colegio lo tenga. Si alguien quiere formar parte de una comisión, aunque sea joven, estudiante o tenga poca experiencia, pueda hacerlo”. Por lo tanto, se ha propuesto sentar las bases para una inclusión integral. “El objetivo es claro: construir un Colegio más innovador y fuerte para sus asociados”, afirma.
Dentro de su visión, Rosalía Ortega busca la fortaleza del Colegio en cualquiera de los elementos que lo conforman: “Cuando hablamos de capacitación, esta debe ser fuerte al tener los mejores cursos, excelentes capacitadores y temas vigentes”. Refiere que las publicaciones que el Colegio hace, la revista Veritas y el resto de los contenidos tendrán que incluir temas de actualidad, que les interesen a asociados y asociadas, comunidad contable y profesiones afines.
Resalta que la fortaleza debe representarse con un mejor servicio, una oferta innovadora, contenido actual y anteponiendo la calidad. Complementa que, desde el punto de vista de los colaboradores, el Colegio debe ser un lugar donde les guste trabajar, sientan amor por lo que la institución representa y, a partir de ello, brinden un buen servicio a asociadas y asociados.
La presidenta resalta que la colaboración debe ser integral: “Para lograr un objetivo no puede trabajar una persona sola. Yo estoy en la presidencia hoy, pero hay un equipo detrás y esta labor tiene que hacer la diferencia. Se trata de la fuerza del Colegio, el trabajo en equipo de la gente, los colaboradores, el comité ejecutivo, las comisiones y los diferentes órganos de gobierno”.
El Colegio se ha caracterizado por mantener y fomentar relaciones con instituciones como autoridades, cámaras y universidades, lo que presenta diversos foros de exposición para la organización y su membrecía. “Es importante que la gente de afuera sepa que cualquier asociado colegiado es sinónimo de gente actualizada, capacitada y comprometida con la sociedad. Formar parte de nuestro Colegio no es solamente para fines personales, sino hacia la sociedad”, comenta.
Rosalía Ortega busca que el entorno reconozca al Colegio y que esto represente una diferencia para los colegiados: “No estamos hablando de cualquier contador, sino de uno que está capacitado y desea estar al día, con acceso a información privilegiada”.
Respecto a las relaciones del Colegio con las autoridades, universidades, asociaciones y otras profesiones, el propósito de la presidenta del comité ejecutivo es: “Que sea evidente que el Colegio fomenta una buena comunicación, que está abierto a escuchar; hay que ver la forma en que nosotros, como institución, podamos colaborar con la sociedad, fungiendo como un aliado para aquello que nos corresponda”. Ello, sin dejar de lado los objetivos propios de la entidad.
Dentro del Colegio de Contadores Públicos de México, la contadora Ortega ha formado parte de los últimos comités ejecutivos; durante el más reciente, se establecieron varios convenios con distintas instituciones. Al abordar la proyección de este tema, comenta: “Se firmaron muchos convenios, no sólo con universidades, sino también con notarios y abogados. Me parece que es muy importante ahora materializarlos siempre en beneficios evidentes para los asociados. Habrá que darles puntual seguimiento”.
Complementa que el Colegio no está cerrado a una nueva firma de convenios, pero ahora deben entrar en ejercicio los actuales; algo que también es trabajo en equipo con las instituciones aliadas para un beneficio con enfoque social.
Comparte que un campo donde el Colegio debe reforzar sus alianzas es el de las universidades: “La realidad es que el número de asociados y asociadas jóvenes es pequeño; nuestra membrecía está creciendo en edad. Habrá que fortalecer todo lo que tenga que ver con la gente joven”. Enfatiza que no se trata solamente de quienes están estudiando, sino de un sector potencial: “Por gente joven, me refiero también a todos aquellos que tienen 10 años de haber salido de la universidad y que no están en nuestro Colegio todavía. Gente de 30 y tantos años que queremos con nosotros”. Este es el rango de edades con el que menos se cuenta en la membrecía; ante ello, añade que es necesario contar con elementos que los atraigan; habrá que estar cerca de ellos, conocer sus necesidades y lo que, como institución, se les pueda ofrecer.
Ante un entorno de negocios en México cada vez más fiscalizado, con muchos procedimientos por cumplir, requisitos para conformar una empresa, obligaciones de los patrones en crecimiento y otros puntos que pueden mermar la productividad y rentabilidad de un negocio, la contadora Rosalía comparte: “No debemos olvidar que nuestro Gobierno, como el de cualquier otro país, vive gracias a la tributación; el problema es que hay una diferencia muy importante entre el número de personas que pagamos impuestos y lo que se tiene que gastar”.
Comparte que, a partir de lo anterior, la fiscalización es tan alta y no va a disminuir o cambiar la forma en que la autoridad realiza esta actividad. “Si yo tengo una empresa o formo parte de una, están perfectamente determinados mis impuestos; registro lo que se debe registrar; por ende, la fiscalización no debería impactarme”, comparte.
Asimismo, brinda una directriz: “La esperanza está en que se hagan las cosas bien, que se trabaje para pagar aquello que se tenga que pagar. Yo sé que puede sonar difícil y muchas empresas dirán: ‘¿O pago impuestos o sobrevivo?’, y lo primero que yo les digo es que, entonces, habrá que replantear el negocio”.
Complementa que la fiscalización da temor cuando se cree que se está haciendo algo mal. “Entiendo, puede ser tortuoso y habrá que atender ciertas cosas, pero en la medida en que la empresa asegure que todo esté correcto, la autoridad no tendría por qué empezar a fiscalizar o determinar cualquier tipo de diferencia”. Esta es la dirección que plantea la contadora Ortega, es decir, caminar en el sentido en el que camina la autoridad.
Asimismo, se hizo el planteamiento de si durante su gestión el Colegio piensa tocar la puerta con mayor frecuencia o intensidad a las autoridades para abordar esos temas. A lo que la presidenta responde: “No debemos olvidar que nosotros formamos parte del Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP), el cual nos representa a nivel nacional. Sí podemos acercarnos a la autoridad, pero nos corresponde trabajar con el IMCP para que este sea el que lleve la voz. Entonces, el tema tendrá que ser en el acercamiento que tenemos con el instituto”.
Aclara que es de su conocimiento que en el pasado la autoridad solía estar más cercana y que en los últimos años no ha sucedido de esa manera. “Nosotros vamos a seguir promoviendo al Colegio como un espacio abierto para aquello que quiera compartir la autoridad y a lo que quiera darle difusión”, aclara. Con ello, se enfatiza que se mantiene la apertura y solidaridad en pro del cumplimiento.
Aunado a lo anterior, señala: “Los canales del Colegio están abiertos a las autoridades para que puedan dar a conocer lo que consideren ante la membrecía; asimismo, ayudaremos a difundir los mensajes que la autoridad quiera dar a conocer a la sociedad”.
Al contador cada vez le toca asumir un papel con mayores obligaciones solidarias. Al respecto, la postura de la contadora es clara: “Esto ha sucedido porque, de repente, como contadores comenzamos a asumir responsabilidades que no nos corresponden. Me parece que es necesario identificar: ¿en qué puedo decir sí como contador?, ¿en qué tengo una responsabilidad y en qué no?”. Subraya que hay ocasiones muy puntuales donde, como profesión, no se pueden asumir ciertas responsabilidades.
Añade: “Primero, habrá que entender que yo, como contador, no opero a la empresa, no puedo tomar decisiones; ahí está el contribuyente y el consejo de administración. Ellos son los que operan y toman las decisiones”. Aclara que el papel del profesional contable no tiene los alcances que algunas autoridades han pretendido asignar y que, desafortunadamente, por malas actuaciones de algunos, se ha generalizado la forma en que se trabaja y esto ha repercutido injustamente.
“Debemos insistir en qué temas nosotros no tenemos injerencia y dónde no podemos tomar decisiones, ¿y cómo hacerlo?, pues a través de los medios que tenemos en el Colegio, estudios, artículos y su difusión”, enfatiza la contadora.
Si bien en los últimos años la contaduría pública ha adoptado nuevas disciplinas y áreas de desarrollo, la variedad de tecnologías disponibles potencia las oportunidades para la profesión. Respecto al futuro de la contaduría, la presidenta del Colegio comparte: “El futuro está en enfocar la forma en que nosotros, como contadores, evolucionaremos los temas de asesoría o consultoría, acompañando al empresario mediante la tecnología y la IA como una herramienta”.
La versión estereotipada del contador ha quedado atrás. Rosalía Ortega López refiere: “Necesitamos volvernos un contador más analista de datos, tener mayor acercamiento con el empresario a fin de que tenga información de valor y tome las mejores decisiones para operar la empresa, entendiendo siempre que él es el responsable”.
Agrega que el reto está en que cada profesional descubra cómo convertir esas herramientas en una fuente productiva para su firma o para las empresas que atiende o representa. “El reto está en aprender y conocer cómo funciona la tecnología, luego descubrir el modo en que se vuelve útil para el trabajo que se desarrolla, ¿cómo la vuelvo útil para la auditoría, el cálculo de impuestos o para que los servicios sean más productivos?”, explica.
Lo anterior también conlleva preservar la calidad y la ética para no sucumbir ante los riesgos que conlleva el empleo de la tecnología por hacer un mal uso. Ante esta situación general, comparte que existe un código de ética que distingue a la profesión, una serie de normatividades que se deben seguir: “La tecnología se vuelve muy tentadora: lo hago fácil y rápido, ¿pero no importan los daños colaterales que se cometan? Como Colegio tenemos que ayudar a nuestra membrecía a cuestionarse si aquello que están haciendo está bien o mal hecho, pero también acercarles la teoría, fundamentos y casos que existen”.
Recalca que la función del Colegio está en recordar y fomentar en la membrecía que los trabajos sean de calidad, advertir riesgos, detectar amenazas y promover el apego a las normas de calidad y los principios de ética en la profesión.
Durante los últimos años, un hecho dentro del ámbito universitario es la tendencia baja del número de contadores que se gradúan; asimismo, otro reto está en aquellos que van a entrar a la universidad. “Sabemos que hay una gran oferta académica con carreras que pueden resultar más atractivas para los universitarios. Debemos tratar de que esas generaciones jóvenes conozcan qué es ser un contador, pues la contaduría se ha vuelto una profesión sumamente especializada”, señala Rosalía Ortega.
Comenta que es conveniente enseñarles a los jóvenes sobre las generalidades de la profesión, por qué se ama a la contaduría y qué pueden encontrar en ella.
Con más de 25 años dentro del Colegio de Contadores Públicos de México, la contadora Ortega comparte que la vida colegiada ha hecho diferencia en su vida profesional y personal: “Soy una persona reservada e incluso tímida; sin embargo, durante el tiempo que he estado en esta institución, no ha habido espacio para la timidez”.
Complementa: “Lo primero que hice fue formar parte de una comisión de trabajo. Parte de las responsabilidades que adquirí cuando pasé a la comisión técnica fue impartir cursos”; asimismo, recuerda que desde el inicio hubo quienes le brindaron su apoyo y respaldo para llevar a cabo esta actividad. Explica que el Colegio, para aquellos que lo viven desde dentro, es un espacio donde pueden desarrollarse en aspectos que en otro lugar no se podría. Las enseñanzas y el liderazgo adquirido han permeado su trabajo y vida personal: “Una de las cosas que me ha enseñado esta institución es a sentirme libre, libre de poder trabajar, ayudar, expresarme y participar”.
La línea de ejecución planteada por la contadora Rosalía Ortega se guía conforme a lo establecido dentro del plan estratégico 2026-2030 del Colegio y sus cuatro grandes estrategias: atracción, transformación, alianzas y optimización. Al respecto, aclara que durante su gestión: “Mucho de lo que este comité ejecutivo va a hacer está ligado totalmente al plan estratégico, pensando en el futuro de la institución”.
Adicionalmente, comparte: “No hay ideas que nacen de la nada; el trabajo que desde el comité ejecutivo se va a llevar a cabo está ligado a una continuidad de lo que se ha hecho en los últimos bienios, con implementaciones y seguimiento de las cosas que han funcionado”. Desea que la membrecía tenga claro que va a haber continuidad, pues son ideas que se gestaron dentro del Colegio, desde los integrantes de las comisiones, los diferentes comités y los colaboradores.
Declara que le gustaría que en su gestión la membrecía reconozca que hay un verdadero interés en servirles y donde este comité hace todo lo que está en sus manos. “Quiero que sepan que, tanto su servidora como el resto del comité, somos gente que trabajamos y que estamos aquí con mucho amor; asimismo, que vamos a hacer todo aquello que esté en nuestras manos a fin de lograr lo mejor para ellos y para nuestro Colegio”, concluye.
El Código de Ética Profesional se ha ido actualizando para responder a las tendencias y necesidades nacionales e internacionales de la contaduría pública.
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