Ante esta realidad, surge una interrogante: ¿es posible incorporar IA sin contar formalmente con un Sistema de Gestión de la Calidad (SGC) conforme a la Norma Internacional de Gestión de la Calidad (NIGC) 1? La respuesta breve puede ser afirmativa. Desde una perspectiva técnica, una firma puede adquirir y utilizar herramientas de IA sin haber desarrollado previamente un SGC; no obstante, la cuestión más relevante no radica en la posibilidad de hacerlo, sino en la conveniencia de ello.
Comúnmente, se percibe a esta herramienta como una solución capaz de resolver problemas operativos, reducir tiempos de ejecución y mejorar la eficiencia de los equipos. Aunque estas ventajas son reales, existe el riesgo de considerarla como un sustituto de los controles internos y de los procesos de calidad.
Mientras más sofisticada sea la tecnología utilizada, mayor será la necesidad de contar con mecanismos que aseguren que los resultados generados son apropiados, confiables y consistentes con las responsabilidades profesionales del auditor. La IA puede procesar información, pero no asume responsabilidad profesional; asimismo, tampoco garantiza el cumplimiento de normas éticas, requisitos regulatorios o juicios profesionales adecuados.
Por lo anterior, la gestión de calidad debe verse como un requisito previo, obligatorio e independiente de la implementación de cualquier tecnología, en particular de la IA, lo que permitirá utilizarla de manera segura y efectiva.
La NIGC 1 establece que las firmas deben diseñar, implementar y operar un SGC basado en riesgos, con el objetivo de proporcionar una seguridad razonable de que la entidad y su personal cumplen las normas profesionales, así como con los requisitos legales y regulatorios aplicables; asimismo, que los informes emitidos por la firma son apropiados en las circunstancias. Aunque la norma fue emitida antes del auge de muchas herramientas actuales de IA generativa, sus principios son plenamente aplicables al uso de esta y otras tecnologías.
Ahora bien, la NIGC 1 establece la obligación de identificar y atender los riesgos que puedan incidir en la calidad de los encargos: el proceso de valoración de riesgos de la firma de auditoría, gobierno corporativo y liderazgo, requerimientos de ética aplicable, aceptación y continuidad de las relaciones con clientes y de encargos específicos, realización de los encargos, recursos, información y comunicación, así como el proceso de seguimiento y corrección.
La implementación de esta tecnología en las entidades sin una adecuada gestión de sus elementos conlleva una serie de riesgos que se deben considerar:
No es indispensable tener un SGC completamente maduro antes de comenzar a explorar herramientas de IA; sin embargo, sí deberían existir ciertos elementos:
Paradójicamente, cuando existe un sistema de calidad sólido, la IA puede convertirse en una herramienta para fortalecerlo, ya que puede ayudar a monitorear el cumplimiento de procedimientos, identificar inconsistencias en documentación, detectar desviaciones en procesos, analizar indicadores de calidad, así como apoyar actividades de seguimiento y monitoreo. En este contexto, la tecnología deja de ser un riesgo aislado y se convierte en un componente del SGC.
Para muchas firmas medianas, implementar simultáneamente la NIGC 1 y una estrategia integral de IA puede parecer una tarea compleja; no obstante, ambas iniciativas pueden desarrollarse de forma paralela.
Un enfoque prudente consiste en fortalecer los elementos fundamentales del SGC, identificar procesos específicos donde la IA pueda generar beneficios, realizar proyectos piloto controlados, evaluar riesgos y resultados, así como incorporar gradualmente la tecnología dentro de los procesos formales. De esta forma, la innovación se desarrolla sobre una estructura sólida y no sobre bases improvisadas.
La pregunta no es si se puede utilizar la IA sin haber implementado previamente un SGC. En términos prácticos, sí se puede hacer; sin embargo, desde una perspectiva profesional, la verdadera respuesta es que la calidad debe preceder a la tecnología. La IA puede mejorar la eficiencia, acelerar procesos y generar nuevas oportunidades de servicio, pero también introduce riesgos que requieren supervisión, control y responsabilidad profesional (esos son los elementos que busca fortalecer la NIGC 1).
Para las firmas medianas, la mejor estrategia no consiste en elegir entre contar con un SGC o el uso de la IA; el verdadero desafío es integrar ambas iniciativas para que la tecnología contribuya al cumplimiento del objetivo fundamental de la profesión: generar confianza mediante trabajos realizados con calidad, ética y juicio profesional.
La auditoría interna puede reforzar la gestión de riesgos al evaluar ciberseguridad, gobernanza, talento tecnológico y estrategias de continuidad del negocio.
Noemí Elizabeth Cortés Llamas, Jaime Ignacio García JiménezLa IA puede fortalecer el control interno del sector público solo si su adopción se acompaña de gobernanza sólida, supervisión humana y rendición de cuentas.
Jorge Alfredo Fernández LimónLas competencias abren la puerta de una organización, pero las actitudes determinan si se fortalece la colaboración, la confianza o se debilita al equipo.
Hugo Guillermo Olivares LimaLa transformación digital exige un contador con visión ética, dominio tecnológico y comprensión de los procesos para fortalecer la eficiencia organizacional.
Jesús Martín Alejandro Amaro Altamirano© 2026 Colegio de Contadores Públicos de México, A.C.
Directorio Contacto Aviso legal Acerca de VeritasInicia sesión o suscríbete para continuar leyendo.