ENTREVISTA

Alfonso Bolio y el enfoque del IPADE sobre el factor humano empresarial

Alfonso Bolio, profesor en el IPADE, aborda los aspectos de la toma de decisiones en el entorno empresarial, enfatizando la promoción de valores humanos.



Lic. Rodrigo Cabello Barrera
Lic. Rodrigo Cabello Barrera Asesor editorial en Colegio de Contadores Públicos de México
Entrevista 01 de junio de 2026

El mundo empresarial es un espacio plagado de capas y complejidad, en el cual una empresa y quienes la conforman deben navegar para alcanzar sus objetivos y su preservación en el tiempo; sin embargo, esta labor comienza antes de la toma de decisiones. Héctor Alfonso Bolio Arciniega, académico y profesor del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE), ha podido ver los retos a los que se enfrentan las empresas y ha colaborado con ellas para analizar sus problemáticas y tomar decisiones que hagan la diferencia entre el éxito y el fracaso de una organización. Refiere que la clave para ello ha sido una perspectiva integral reforzada con conocimiento, pensamiento crítico y fundamentada en valores humanos.

Empresas familiares: beneficios y retos de la cercanía

El maestro Alfonso Bolio indica que, a lo largo de su trayectoria académica y profesional, se ha visto interesado por entender de manera más profunda a las empresas familiares, organizaciones que constituyen más del 90% de las entidades mexicanas y son el conjunto de dos realidades: la familia y el negocio.

Estas dos variables dan lugar a retos específicos que deben ser analizados y atendidos mediante una perspectiva que integre ambos polos, lo cual permita tomar decisiones que aseguren la preservación del negocio, pero que también tengan en cuenta el factor humano involucrado en una organización tan toral como la familia.

El desafío más determinante para este tipo de empresas, comenta, es la sucesión, que constituye clara demostración de la importancia de integrar el factor humano y de negocio. “Cuando quien lidera una empresa familiar fallece, incluso cuando la realidad empresarial del negocio es positiva y podría asegurar la calidad de vida de la segunda generación, la realidad humana germina conflictos que pueden poner en riesgo la continuidad”, explica Bolio Arciniega, añadiendo que la capacidad de resolver conflictos es fundamental para preservar una organización.

Durante la sucesión de una empresa familiar, la resolución de conflictos es una habilidad crítica; sin embargo, debe articularse la realidad empresarial con la humana

Toma de decisiones: la razón sobre la emoción

Con esta premisa, Héctor Alfonso Bolio describe que, durante su trayectoria, ha podido observar que en las empresas familiares se toman decisiones que, para simplificar, parten de la emoción sobre la razón; asimismo, refiere que el recelo, resentimiento, enojo o frustración forman parte de la toma de decisiones debido a la cercanía entre las personas que integran estas organizaciones.

Según resume el experto, estas organizaciones pueden aprovechar esta relación entre los familiares para fortalecer el negocio mediante comunicación, respeto y orden; o bien conducir al final de este sin una apropiada educación en el entendimiento y resolución de conflictos con otras personas: “Una familia es una sociedad, al igual que una empresa también lo es; y lo peor que puede hacer una sociedad es dividir a sus integrantes”.

Por lo tanto, sin importar que se trate de quien dirige una empresa familiar, sus potenciales sucesores, la alta dirección de una entidad transnacional o los asesores que los acompañan, es fundamental, para la preservación de un negocio, considerar que para la correcta toma de decisiones se debe incorporar el factor humano, elemento que se debe involucrar en cualquier tipo de organización de individuos.

Para Bolio, en una empresa cada reto demanda “un traje a la medida”, una solución única que considere las amplias variables involucradas; esto difícilmente se repetirá en dos momentos del tiempo, es decir, no habrá dos empresas similares o dos problemas parecidos.

Método del caso en el desarrollo profesional

De esta forma, según comenta el maestro Bolio: “La mejor forma de afrontar la complejidad de la resolución de problemas en las empresas está en la integración de distintas perspectivas para analizar una situación, así como en la construcción de soluciones mediante un esfuerzo colectivo”. Por ello, explica que el método del caso es una herramienta invaluable que ha desarrollado durante su paso por el IPADE.

Esta metodología presenta una situación de negocios y busca elaborar un diagnóstico mediante información de la realidad (hechos del caso) para, posteriormente, proponer alternativas de solución. “Sin embargo, el valor de esta metodología no sólo está en desarrollar conocimiento mediante el trato con problemas reales a nivel individual, sino también en tener la posibilidad de compartir conocimientos y perspectivas con otras personas; esto es lo verdaderamente enriquecedor”.

Para el académico, este proceso de analizar, compartir y realizar acuerdos permite desarrollar habilidades fundamentales como el trabajo en equipo, el pensamiento crítico y la negociación; además, por encima de todo lo referido, brinda la oportunidad de escuchar otras perspectivas que alimenten la propia.

Estas dinámicas sociales que llevan a reconocer nuevas perspectivas permiten establecer acuerdos que profundizan en un caso y sirven para alcanzar la mejor solución posible al problema planteado; incluso, ante las discusiones y diferencias, la capacidad de un grupo para encontrar un acuerdo y una ruta de acción es la diferencia entre el éxito y el fracaso.

Es fácil decidir que queremos solucionar un problema; el reto real está en acordar cómo lo haremos

Valores personales para el éxito empresarial

El trabajo en equipo permite aprender de otras personas, pero para alcanzar ese aprendizaje se tiene que partir del respeto por otros y sus aportaciones, así como conocer las fortalezas y debilidades propias.

El experto refiere al respecto: “Este conjunto de elementos no permite reconocer nuestros errores e identificar cuándo la idea de otra persona aporta más a la solución de un problema, y deberemos anteponer la toma de decisiones objetiva ante nuestro reconocimiento personal”. Añade que, al reconocer el valor de los demás, podemos alimentar sus aportaciones con las nuestras y acercarnos a la mejor toma de decisiones posible, en lugar de envidiar una buena aportación o luchar por encontrar en ella un error.

Héctor Alfonso enfatiza que una de las máximas en el mundo empresarial es que “una empresa debe alcanzar su autosuficiencia económica y su preservación”, pero este objetivo no se alcanza sólo a través de rendimientos; la ética y los valores en la toma de decisiones dentro de una organización representan un factor determinante para que las empresas permanezcan a través del tiempo o fracasen.

Para ejemplificar este enunciado, el maestro refiere a las Normas de Información de Sostenibilidad (NIS), un marco normativo cuyo valor para la empresa no reside en el cumplimiento de una serie de tareas para alinearse al estándar, sino en identificar la importancia del impacto en la sociedad y el medio ambiente, así como en transparentar esa información para brindarle la importancia que tiene.

“No se trata de seguir reglamentos, hay que ir más allá e integrar estas normas que fortalecen a nuestra sociedad y a nuestros valores personales”, resalta. Esto lo explica de la siguiente manera: “Cuando conducimos en la madrugada y sin autos cerca, debemos detenernos en el semáforo en rojo; no por cumplir el reglamento de tránsito, sino para evitar poner en riesgo a otros y a nosotros mismos. Eso aplica para cualquier toma de decisiones, pues formarnos humanamente nos permite reconocer el valor de las personas y aprender de ellas”.

Una organización que se rige por valores éticos reconoce el valor de cada persona que la integra y toma decisiones para el beneficio de la empresa sin descuidar a quienes la componen: “Porque en el cuidado de lo económico y lo ético podemos encontrar la preservación de las organizaciones. Descuidar uno de esos aspectos puede conducir al fracaso”.

Toma de decisiones con perspectiva internacional

De esta forma, el profesor Bolio señala que, aunque los valores son una brújula para la toma de decisiones, no se debe descuidar la observación de la realidad en la que una empresa está inmersa y ello implica un nivel adicional de complejidad: “Debemos recordar que los sectores empresarial, gubernamental, político, social y económico están interrelacionados, primero a nivel local, luego a nivel nacional y finalmente a nivel internacional”.

Reconocer ese principio permite una toma de decisiones ajustada a la realidad, por lo que mantenerse informado de lo que ocurre a cualquier nivel brinda una capa adicional de información que permite orientar las decisiones.

Ignorar una crisis económica o política es un error porque nos impide tomar decisiones plenas

Para el caso de México, Bolio Arciniega señala que el país tiene un gran reto por delante, el cual es desarrollar un nivel de independencia internacional suficiente para construir seguridad y estrechar las relaciones entre distintos actores nacionales para conseguir el fortalecimiento del país y producir una mayor tranquilidad.

“Generar contrapesos que permitan sortear la incertidumbre de los acontecimientos globales es determinante para reducir la preocupación económica, social y política; y los líderes empresariales tienen un papel en esta construcción de seguridad”, asegura.

Asimismo, el experto enfatiza: “La preocupación por la inflación, los cambios normativos y la inestabilidad económica debe mediar la toma de decisiones, pero no debe desviar la atención del objetivo; debemos buscar el crecimiento conjunto, no sólo el individual; por ello, es tan determinante buscar el éxito empresarial sin descuidar el factor humano”.

Señala que debemos preocuparnos por el contexto internacional, nacional y local para poder ocuparnos en hacer algo para cambiarlo. “Todos podemos llevar esa lucha individual por el cambio dentro de nuestros alcances y, entre más seamos, más rápido podremos construir soluciones”, indica Héctor Alfonso.

  Trayectoria

Educación

  • Licenciado en Administración de Empresas por la UNAM
  • Maestro en Historia del Pensamiento por la Universidad Panamericana (UP)

Experiencia profesional

  • Director general del IPADE
  • Junta de Gobierno del IPADE y la UP
  • Rector general de la UP
  • Asesor de distintas empresas familiares

Mensajes finales

Para cerrar la entrevista, Alfonso Bolio nos invita a proyectarnos hacia el futuro mediante la autorreflexión: cómo nos gustaría vernos a corto, mediano y largo plazo; en un año, en cinco y luego en 10; esto permite construir metas y objetivos que orienten la toma de decisiones a nivel personal, pero no tiene que quedarse ahí.

Aunado a lo anterior, afirma que aplicar ese mismo ejercicio, posicionándonos como líderes de una organización, miembros de una familia o ciudadanos de un país, nos permite establecer objetivos y encontrar personas afines a ellos. “De manera colectiva, el cambio es más fácil de alcanzar, pero se necesita proyección a futuro, trabajo duro y esperanza en ese cambio”, concluye.



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