Corresponsabilidad y liderazgo femenino para el desarrollo sostenible

Las empresas deben implementar modelos de corresponsabilidad a través de políticas inclusivas y sostenibles con perspectiva de género como eje de innovación.

Corresponsabilidad y liderazgo femenino para el desarrollo sostenible


Dra., Mtra. y L.C.P. Adriana Arias Cedillo
Dra., Mtra. y L.C.P. Adriana Arias Cedillo Comisión-colegio Académica en Universidad Nacional Autónoma de México - F.C.A.
Ética y sostenibilidad 19 de enero de 2026

La creciente incorporación de las mujeres en el ámbito laboral ha sido un motor de cambio innegable que ha transformado las dinámicas empresariales y sociales, pues se han visto nacer nuevos estilos de liderazgo y enfoques de gestión orientados al cumplimiento efectivo de objetivos. Pese a esto, los avances en equidad de género se enfrentan constantemente a barreras estructurales que limitan el acceso femenino a las posiciones de poder y toma de decisiones.

Ante este panorama, resulta importante dar un paso más allá: migrar de la equidad a la corresponsabilidad, la cual debe entenderse como la fase superior, donde hombres, mujeres, instituciones y empresas asumen y comparten, de forma justa, las responsabilidades laborales, familiares y sociales.

En este contexto, el liderazgo femenino no es una opción, sino un pilar para la sostenibilidad empresarial. Este estilo de gestión, a menudo impulsado por la empatía, la colaboración y el bienestar colectivo, demuestra ser un factor clave para las organizaciones. Por ello, es relevante analizar cómo las organizaciones pueden implementar modelos de corresponsabilidad a través de políticas inclusivas y sostenibles, las cuales integren la perspectiva de género como el verdadero eje de la innovación y la equidad, no sólo como un requisito.

El verdadero reto para las organizaciones ya no es la equidad, sino la corresponsabilidad; un cambio estructural que debe ir más allá de las políticas de inclusión formales.

De la equidad a la corresponsabilidad

El concepto básico de equidad de género se ha centrado históricamente en garantizar las mismas oportunidades y derechos para mujeres y hombres; sin embargo, pensadoras clave, como Marcela Lagarde, refieren que la equidad es, en realidad, sólo el punto de partida. El objetivo real (la meta trascendental) debe ser la corresponsabilidad, pues esta implica una transformación profunda que toca la fibra de la cultura institucional y social.

De hecho, para las autoras Virginia Guzmán y Sonia Montaño, la corresponsabilidad "trasciende la equidad declarativa" porque exige la redistribución efectiva del trabajo doméstico y de cuidado entre tres actores cruciales: el Estado, el mercado y las familias. En el día a día laboral, esto significa implementar políticas genuinas de conciliación entre la vida profesional y personal, tales como licencias parentales equitativas, horarios flexibles o servicios accesibles de cuidado infantil.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) confirma esta necesidad, ya que las empresas que integran políticas de corresponsabilidad no sólo hacen lo correcto, sino que ven un impacto directo, aumentando la retención de talento y la productividad hasta en un 20%. Este cambio impulsa la igualdad y robustece la sostenibilidad corporativa, así como el sentido de compromiso organizacional a largo plazo.

Liderazgo femenino como eje de sostenibilidad

El liderazgo ejercido por mujeres ha demostrado ser un motor de cambio organizacional indispensable. Según reportes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y McKinsey, las entidades que cuentan con una mayor representación femenina en sus cargos directivos no sólo experimentan mejores resultados económicos, sino que también reportan mayor innovación y un clima organizacional más inclusivo.

Generalmente, las líderes suelen adoptar un estilo de gestión más empático y colaborativo. Este liderazgo se orienta hacia la gestión del bienestar común, favorece la comunicación abierta y tiene un fuerte anclaje en la ética social. Nuria Chinchilla subraya que este enfoque favorece la corresponsabilidad al integrar el talento con la vida personal y social; asimismo, permite construir organizaciones más humanas y sostenibles.

En esta línea, Marcela Lagarde enfatiza una idea crucial: el liderazgo femenino no debe interpretarse como una competencia contra los hombres, sino como una forma de construir relaciones laborales más sanas y equitativas que estén basadas en la cooperación y el respeto mutuo. Por ende, este tipo de liderazgo actúa como un catalizador decisivo para la corresponsabilidad institucional.

Políticas empresariales sostenibles con enfoque de género

Para que la corresponsabilidad se consolide y no se quede en el discurso, las empresas deben considerar la integración del enfoque de género en el corazón de sus estrategias de sostenibilidad. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) es clara, estableciendo que esto implica dejar atrás las acciones de equidad aisladas para dar paso a políticas estructurales que garanticen condiciones de participación realmente igualitarias y compartidas.

La creciente incorporación de las mujeres en el ámbito laboral ha sido un motor de cambio innegable que ha transformado las dinámicas empresariales y sociales.

Las siguientes acciones no sólo mejoran el clima laboral, sino que están diseñadas para aumentar la retención de talento, reducir costos operativos y fortalecer la reputación ambiental, social y de gobernanza (ASG) de la empresa:

Estructura y transparencia financiera
Auditoría salarial predictiva y criterios de promoción abiertos

Implementar una auditoría de brechas salariales: que no sólo detecte diferencias, sino que prevenga su aparición futura.

Formalizar un sistema de promoción: se debe basar en los requerimientos de la empresa, como habilidades, capacidades y resultados.

Apoyo familiar y flexibilidad operacional

Licencias parentales: establecer licencias parentales para ambos padres e incentivar activamente su uso mediante campañas internas para asegurar el regreso de las mujeres al puesto; asimismo, se debe implementar un modelo de trabajo híbrido o flexible que priorice la productividad sobre la presencialidad, esto con el fin de reducir el burnout, aumentar la satisfacción laboral y optimizar costos de infraestructura.

Estrategia de cuidado infantil y cuidados de respaldo: ofrecer convenios con redes de cuidado o un subsidio directo y flexible para back-up care (cuidado de emergencia) de dependientes (familiares o hijos), a fin de minimizar el ausentismo no planificado y fidelizar al personal.

Desarrollo de talento y cultura sostenible

Mentorías inversas y mentorías activas: transitar de la simple mentoría a sponsorship (patrocinio), así como implementar mentorías inversas, donde el talento joven y femenino capacite a la dirección en temas de diversidad e innovación.

Métricas de cultura y erradicación de la violencia simbólica

Encuestas periódicas anónimas: métricas para medir el índice de seguridad psicológica y el clima de respeto, y usar esos datos para diseñar intervenciones contra la violencia simbólica o los micromachismos.

Como menciona Guzmán y Montaño, las políticas de cuidado y corresponsabilidad son la piedra angular para alcanzar la igualdad sustantiva, lo que se traduce en la participación real y equitativa de todos en cada ámbito de la vida social.

Conclusiones

El verdadero reto para las organizaciones ya no es la equidad, sino la corresponsabilidad; un cambio estructural que debe ir más allá de las políticas de inclusión formales, enfocadas a una verdadera evolución de sus culturas organizacionales, construida sobre la justicia, la empatía y la colaboración real.

En este escenario, el liderazgo femenino adquiere un rol central que debe promover la ética del cuidado, la comunicación efectiva y la responsabilidad compartida que permita demostrar su valor práctico. Como lo definió Alicia Bárcena, la corresponsabilidad es, en esencia, el puente que conecta la igualdad de género con el desarrollo sostenible.

Por lo anterior, las empresas que adopten esta perspectiva podrán avanzar en el tema de la equidad y construir entornos laborales más humanos, productivos y mucho más resilientes que cumplan con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 5 y 8. Este desafío requiere un compromiso conjunto y decidido de universidades, empresas y gobiernos para formar a los líderes que hoy se necesitan: aquellos capaces de dirigir con un propósito claro, de inclusión y sostenibilidad.icono final


Referencias

  • Bárcena, A. (2020), Igualdad de género y desarrollo sostenible: desafíos para América Latina y el Caribe, CEPAL.
  • CEPAL (2018), Políticas de cuidado en América Latina: de la equidad a la corresponsabilidad, CEPAL.
  • CEPAL (2022), Igualdad de género y sostenibilidad en América Latina y el Caribe, CEPAL.
  • Chinchilla, N. y León, C. (2015), Dueños de nuestro destino: Corresponsabilidad y liderazgo, IESE Publishing.
  • Guzmán, V. y Montaño, S. (2018), De la equidad a la corresponsabilidad: políticas de cuidado en América Latina, CEPAL.
  • Lagarde, M. (2012), Los cautiverios de las mujeres: madresposas, monjas, putas, presas y locas, Siglo XXI.
  • McKinsey & Company (2022), Women in the Workplace 2022, McKinsey Global Institute.
  • ONU Mujeres (2020), El progreso de las mujeres en el mundo 2019–2020: Familias en un mundo cambiante, ONU.
  • ONU Mujeres (2023), El liderazgo de las mujeres en las empresas sostenibles, ONU.
  • Organización Internacional del Trabajo (2023), La corresponsabilidad y la igualdad de género en el trabajo, OIT.


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