A diferencia de las entidades lucrativas, cuya sostenibilidad depende principalmente del desempeño operativo y financiero, las donatarias dependen de la legitimidad social que les permite captar recursos y ejecutar programas con propósito público. En este sentido, la confianza no es un atributo reputacional accesorio, sino el activo intangible que sostiene su viabilidad institucional.
Por ello, la ética es un componente operativo del modelo de gestión para estas organizaciones, el cual debe ser diferenciado del cumplimiento normativo y cuyo impacto en la gobernanza, la trazabilidad y la rendición de cuentas debe ser analizado; asimismo, es relevante describir los principales riesgos éticos del sector (conflictos de interés, manejo de efectivo, donativos condicionados y transparencia selectiva) y desarrollar la idea de que la ética funciona como un “control maestro” capaz de elevar el estándar institucional cuando la regulación resulta insuficiente para orientar decisiones complejas.
Dicho eso, es pertinente considerar que la ética no puede concebirse como un valor aspiracional ni como un elemento meramente reputacional. Es un criterio operativo que condiciona la legitimidad institucional, la continuidad operativa y la capacidad de movilizar recursos. En este artículo se analiza la integración de la ética en el modelo de gestión, su relación con el cumplimiento normativo y los riesgos éticos que enfrentan las donatarias autorizadas en México, con especial énfasis en el papel del contador público como garante de la integridad y la trazabilidad.
La ética, desde la filosofía práctica, se orienta a ordenar racionalmente los actos de la voluntad para que la acción sea buena y contribuya al desarrollo pleno de la persona. La moral, por su parte, se vincula a normas sociales y jurídicas orientadas al bien común. Esta distinción permite identificar dos niveles de exigencia:
En el ámbito organizacional, la ética no se limita a comportamientos individuales; constituye un marco institucional que orienta decisiones, regula incentivos y define límites. En las donatarias que operan en comunidades con usos y costumbres diversos, la ética exige sensibilidad cultural sin caer en relativismos que comprometan principios esenciales como integridad, trato digno y transparencia.
Una contribución central de este análisis es distinguir entre cumplimiento (mínimo obligatorio) y ética (estándar de integridad). Ahora bien, la ética se vuelve determinante cuando la regla no existe o es ambigua, así como cuando “se puede, pero no se debe”.
La regulación fiscal y administrativa de las donatarias no anticipa todos los dilemas operativos, es decir, asignación de recursos, relación con donantes, contrataciones urgentes, manejo de voluntariado, conflictos de interés en órganos de gobierno, entre otros.
Mientras el cumplimiento reduce sanciones, la ética reduce daños, evita la normalización de prácticas grises y protege la confianza institucional, que es la base del financiamiento y la continuidad operativa.
Desde la perspectiva del marco COSO, la ética puede entenderse como un control que permea todos los componentes del sistema de control interno:
Para el contador público, esto implica integrar la ética en la arquitectura del control interno, en la documentación y en la trazabilidad, así como en la toma de decisiones, convirtiéndose en un custodio de la confianza institucional.
El sector no lucrativo presenta características que elevan el estándar ético:
Por su parte, las partes interesadas demandan comportamientos diferenciados:
Una donataria opera bajo estándares éticos superiores porque su legitimidad depende de la confianza social.
En el ámbito de las donatarias autorizadas, las zonas grises representan uno de los desafíos éticos más frecuentes y, al mismo tiempo, más difíciles de gestionar. Se trata de situaciones en las que una práctica puede ser formalmente admisible (ya sea por ausencia de una prohibición expresa, por ambigüedad normativa o por la existencia de criterios administrativos flexibles), pero resulta cuestionable desde la perspectiva de la integridad, la rendición de cuentas y la confianza institucional.
A diferencia de las infracciones claras, las zonas grises no suelen surgir de una intención explícita de incumplimiento, sino de decisiones tomadas en contextos de presión operativa, escasez de recursos, urgencia programática o incentivos mal alineados. Precisamente por ello son más peligrosas, pues tienden a normalizarse, justificarse como “prácticas necesarias” y erosionar gradualmente la cultura de control.
La transparencia selectiva ocurre cuando una organización comunica únicamente los aspectos positivos de su operación (logros, indicadores favorables e historias de éxito), mientras omite información relevante sobre fallas, desviaciones, riesgos o áreas de mejora. Aunque esta práctica puede parecer inofensiva o incluso estratégica desde una perspectiva de comunicación, en el contexto de las donatarias autorizadas constituye un riesgo ético y de control interno de alto impacto.
Este concepto no implica necesariamente falsedad, pero sí opacidad parcial. Esta omisión genera una narrativa institucional que no refleja la complejidad real de la operación y, por lo tanto, distorsiona la percepción de donantes, beneficiarios, autoridades y sociedad.
En términos éticos, la transparencia selectiva vulnera el principio de veracidad, que exige no sólo decir la verdad, sino evitar que la información presentada induzca a conclusiones erróneas.
En las donatarias autorizadas, la ética es un componente operativo que sostiene la legitimidad, el financiamiento y la continuidad. El incumplimiento ético puede ser más costoso que el normativo, ya que erosiona alianzas, limita recursos y eleva el escrutinio fiscal y social.
El contador público tiene un rol estratégico, es decir, transformar la ética en un sistema mediante controles robustos, evidencia suficiente, políticas efectivas y gestión adecuada ante posibles conflictos de interés.
Algunas recomendaciones técnicas al respecto son: política formal de conflictos de interés con declaraciones periódicas; procesos de compras con cotizaciones, evaluaciones y aprobación colegiada; reglas estrictas de uso de efectivo y trazabilidad total; políticas estandarizadas de viáticos, reembolsos y anticipos; criterios de aceptación de donativos condicionados; y transparencia integral (logros y áreas de mejora).
El Pacto Global impulsa a que las empresas alineen sus estrategias con principios de derechos humanos, estándares laborales, medio ambiente y anticorrupción.
Juan Carlos Bojorges PérezComo en Frankenstein, en la actualidad se ha privilegiado la innovación y el crecimiento económico sin una reflexión equivalente sobre los impactos ASG.
Alfredo Trujillo BetanzosLa auditoría forense y el peritaje contable son mecanismos reactivos ante incidentes financieros, y activos estratégicos en el gobierno corporativo moderno.
Mónica Estrada HernándezEl tratamiento ético de la equidad de género es un activo que impulsa la rentabilidad, la productividad y el valor a largo plazo de una organización.
Rosalia Cruz Monroy© 2026 Colegio de Contadores Públicos de México, A.C.
Directorio Contacto Aviso legal Acerca de VeritasInicia sesión o suscríbete para continuar leyendo.