En este contexto, el análisis de los beneficios a empleados adquiere una relevancia particular, pues conecta dimensiones contables, financieras, actuariales y macroeconómicas propias de la región.
Dichos beneficios comprenden todas las formas de retribución otorgadas por una entidad a cambio de los servicios prestados por sus trabajadores. Estos incluyen los que son a corto plazo, como salarios, primas y prestaciones sociales; beneficios posempleo, como pensiones, cesantías y planes de retiro; beneficios a largo plazo, como incentivos por antigüedad; y pagos basados en acciones u otros instrumentos patrimoniales.
En Latinoamérica, la estructura de estos beneficios se encuentra condicionada por marcos normativos laborales relativamente rígidos, sistemas de seguridad social con desequilibrios financieros y procesos de negociación colectiva que, en muchos casos, incorporan cláusulas de ajuste ligadas a variables macroeconómicas, como la inflación o el tipo de cambio.
Las fluctuaciones cambiarias afectan los beneficios a empleados a través de múltiples canales:
Desde el punto de vista contable, las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) proporcionan un marco conceptual para el reconocimiento, medición y revelación de estos efectos. Ahora bien, la Norma Internacional de Contabilidad (NIC) 19, Beneficios a los empleados, establece que las obligaciones por beneficios definidos deben medirse mediante métodos actuariales basados en estimaciones actuales, razonables y consistentes que consideren variables como tasas de descuento, inflación esperada, mortalidad y rotación del personal. No obstante, en entornos de alta inestabilidad macroeconómica, la selección de estos supuestos implica un elevado grado de juicio profesional, ya que pequeñas variaciones pueden generar impactos materiales en los estados financieros.
De manera complementaria, la NIC 21, Efectos de las variaciones en las tasas de cambio de la moneda extranjera, exige que las partidas monetarias denominadas en moneda extranjera se conviertan con el tipo de cambio de cierre, reconociendo las diferencias en el resultado del periodo o en otros resultados integrales, según corresponda. En economías latinoamericanas con frecuentes procesos de devaluación, este tratamiento contable puede generar una elevada volatilidad en los resultados y afectar indicadores clave como la rentabilidad, el endeudamiento y el patrimonio de las entidades.
Un elemento adicional de complejidad en la región es la coexistencia de la normativa contable internacional con legislaciones fiscales locales que, en muchos casos, no reconocen plenamente los efectos de las fluctuaciones cambiarias o los ajustes actuariales para fines tributarios. En algunos países de Latinoamérica, las pérdidas por diferencia en cambio o los incrementos en los pasivos laborales derivados de reestimaciones actuariales no son deducibles fiscalmente, lo que incrementa el costo efectivo de los beneficios a empleados y genera diferencias significativas entre la contabilidad financiera y la fiscal.
La gestión de los beneficios a empleados en contextos de alta volatilidad cambiaria exige un enfoque integral del riesgo. Las empresas deben evaluar no sólo el impacto inmediato de las variaciones en el tipo de cambio sobre sus pasivos laborales, sino también la sostenibilidad de dichos compromisos en escenarios de estrés macroeconómico. Esta situación resulta particularmente relevante para organizaciones con operaciones regionales, las cuales deben consolidar la información financiera bajo una moneda de presentación común, exponiéndose a efectos cambiarios adicionales.
En este escenario, las estrategias de mitigación del riesgo cambiario adquieren un carácter estratégico. Entre ellas, se encuentran el uso de instrumentos de cobertura financiera, la redefinición de monedas funcionales, la renegociación de cláusulas contractuales y el diseño de esquemas de compensación más flexibles. Aunque estas herramientas pueden reducir la exposición al riesgo, su implementación requiere capacidades técnicas, financieras y de gobierno corporativo que no siempre están disponibles, especialmente en pequeñas y medianas empresas (Pymes).
Desde el punto de vista actuarial, la volatilidad cambiaria introduce un grado adicional de incertidumbre en la valoración de los beneficios posempleo. Las tasas de descuento suelen estar vinculadas a rendimientos de mercado que, en economías emergentes, reflejan el riesgo país y la estabilidad cambiaria. En consecuencia, los movimientos del tipo de cambio pueden afectar indirectamente la medición actuarial de los pasivos laborales, amplificando su impacto en los estados financieros y en la percepción del riesgo en la organización.
La relación entre beneficios a empleados y fluctuaciones cambiarias en Latinoamérica constituye un desafío estructural que trasciende el ámbito técnico y contable. Su adecuada gestión requiere una visión interdisciplinaria que combine el conocimiento normativo, la comprensión del entorno macroeconómico regional y el uso de herramientas avanzadas de gestión de riesgos. Abordar este desafío de manera integral permite a las organizaciones fortalecer su planeación estratégica, proteger su estabilidad financiera y garantizar el cumplimiento sostenible de sus obligaciones laborales.
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