En este contexto, separar los mitos de las realidades no es sólo un ejercicio conceptual, sino una necesidad para evitar riesgos de cumplimiento, fortalecer la toma de decisiones y aprovechar correctamente el valor que las NIS aportan a la información financiera y a la gestión del negocio.
Contar con claridad en su alcance, aplicación y objetivos permite a las organizaciones anticipar riesgos, alinear sus procesos internos y responder con mayor solidez a las exigencias del entorno regulatorio y del mercado.
Aunque existen las Normas Internacionales de Información Financiera (IFRS, por sus siglas en inglés) S1 y S2 del International Sustainability Standards Board (ISSB), las NIS mexicanas fueron desarrolladas por el Consejo Mexicano de Normas de Información Financiera y de Sostenibilidad (CINIF) para facilitar su adopción en el contexto económico mexicano.
Por su parte, las NIS buscan la convergencia con dichas normas internacionales, mantienen la lógica financiera de revelación de riesgos y oportunidades e incorporan la adaptación al marco regulatorio nacional. Es importante subrayar que no sustituyen a las normas internacionales, sino que permiten una implementación alineada al entorno mexicano.
Contrario a lo que se cree, las NIS no cumplen al 100% con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) ni con las 169 metas establecidas en estos; no obstante, sí abarcan 13 de los 17 objetivos y 13 metas de las 169, es decir, únicamente el 9%.
Las NIS han sido diseñadas para que los inversionistas, reguladores y mercados financieros entiendan cómo los temas ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) afectan el desempeño y la resiliencia de la entidad.
Las NIS son un reporte de sostenibilidad aplicable a empresas que no son de interés público; en ellas, se deben reportar 30 Indicadores Básicos de Sostenibilidad (IBSO): 16 ambientales, seis sociales y ocho de gobernanza; estos deben presentarse como otra información en las notas a los estados financieros.
La información debe cumplir principios similares a los estados financieros, tales como relevancia, representación fiel, comparabilidad, claridad e integridad; debe incluir tanto información positiva como negativa, riesgos, incertidumbres y limitaciones.
Aunque están diseñadas desde la lógica contable-financiera, requieren información de operaciones, medio ambiente, recursos humanos, riesgos y gobierno corporativo. Aquí empieza la integración de las diferentes áreas de la entidad y de asesores que permitan cumplir con las NIS.
Las normas no buscan generar carga administrativa innecesaria, ya que su objetivo es integrar la sostenibilidad en la estrategia financiera para mejorar la toma de decisiones por parte del gobierno corporativo de la entidad y de los usuarios de los estados financieros, mejorar la gestión de riesgos ASG y aumentar la transparencia hacia los usuarios. Si bien implican nuevos procesos, su finalidad es fortalecer la toma de decisiones y la resiliencia empresarial ante un entorno social, ambiental y regulatorio exigente.
Aunque el enfoque del medio ambiente es fuerte y relevante porque representa el 53% de los 30 IBSO, también consideran aspectos sociales (20%) y de gobernanza (27%).
Cabe recalcar que es peligroso creer que esto es verdad, ya que el análisis debe ser riguroso y documentado. La ausencia de cualquier IBSO debe estar respaldada por evaluación técnica; no basta con decir “no aplica” y, para los usuarios, revelar un valor de “cero” resulta más informativo que omitir el indicador, es decir, todos los indicadores son relevantes porque ofrecen una visión integral a los usuarios que les permita tomar mejores decisiones y no omitir datos; por lo tanto, la trazabilidad de la información y análisis es clave.
Emplear recursos de manera eficiente y revelar los 30 IBSO no garantiza que una entidad haya adoptado prácticas y estrategias que minimicen su impacto negativo al medio ambiente; la revelación de los indicadores no promueve el bienestar social ni garantiza la viabilidad económica de la entidad a largo plazo. Para considerarse sostenible, la organización debe llevar a cabo lo siguiente:
Las únicas entidades que deben aplicar las NIS son aquellas que preparan sus estados financieros bajo las NIF; esto está establecido en el alcance de las NIS.
No existe un mes obligatorio. Las revelaciones de sostenibilidad se deben presentar al mismo tiempo que la información financiera anual para asegurar coherencia y consistencia. El calendario dependerá de la fecha requerida por la dirección y de las obligaciones regulatorias de cada empresa.
No son una tendencia pasajera, pues forman parte de un proceso de convergencia internacional hacia la estandarización de la información de sostenibilidad con impacto financiero. El mercado de capitales ya habla este lenguaje y las NIS buscan promover la transparencia y rendición de cuentas a los usuarios.
A partir del 1.° de enero de 2025, las NIS se convirtieron en un eje central de conversación en México. En este contexto, resulta fundamental fomentar la conectividad de la información financiera con los IBSO establecidos en dicha normativa. El objetivo trasciende el simple cumplimiento de un checklist, pues busca que la entidad incorpore plenamente la sostenibilidad en su estrategia de negocio.
Asimismo, este proceso es clave para mantener la confianza de las partes interesadas a través de informes veraces y transparentes. Para lograrlo, es indispensable la conformación de equipos multidisciplinarios donde, además de un liderazgo en la revelación de sostenibilidad, se reconozca que todos los colaboradores de la organización son corresponsables de la integridad de la información.
Dentro de la normativa fiscal, el contador público se convierte en un consultor estratégico para las empresas que traduce la norma en decisiones seguras.
Jan Santoyo LópezEl Plan General de Desarrollo CDMX 2025-2045 busca transformar la ciudad con objetivos de inclusión, sustentabilidad y justicia territorial.
Nicolás Domínguez GarcíaLa nueva NIF B-3 busca homologarse con la IFRS 18 y ofrecer información financiera más útil y transparente para inversionistas y usuarios externos.
Gabriel Patiño López, Cristian López AmadorLa NIF B-1 introduce criterios claros para políticas contables y mejora el tratamiento de estimaciones, errores y reclasificaciones en estados financieros.
Gabriel Patiño López, Cristian López Amador© 2026 Colegio de Contadores Públicos de México, A.C.
Directorio Contacto Aviso legal Acerca de VeritasInicia sesión o suscríbete para continuar leyendo.