En la práctica, la planeación se puede segmentar por diferentes rubros que faciliten el seguimiento y análisis de estos, sin perder la visión estratégica de 360 grados y en línea con las disposiciones fiscales vigentes en México. El presente artículo proporciona, de manera enunciativa, algunos puntos clave a considerar en el próximo cierre fiscal enfocado hacia las personas morales.
Conceptualmente, el cierre fiscal como proceso contempla primero la preparación y revisión de la información financiera al cierre del ejercicio para que, con ello, se determinen las cifras fiscales y se dé cumplimiento a las diversas obligaciones tributarias anuales, como la declaración del Impuesto Sobre la Renta (ISR) del ejercicio y declaraciones informativas. Cabe resaltar que un sólido control interno es el primer factor clave que contribuirá para asegurar la integridad de la información, esto en línea con las Normas de Información Financiera (NIF) y las disposiciones fiscales aplicables.
Los equipos contables y fiscales de las organizaciones, o bien los asesores externos que soportan la función de impuestos, necesitan anticipar la revisión de los principales rubros, como cifras de estados financieros, determinación de ingresos acumulables y deducciones, evaluación de precios de transferencia, proyecciones de Participación de los Trabajadores en las Utilidades de la empresa (PTU), entre otros. Esto se debe llevar a cabo para asegurar un cierre fiscal exitoso en términos de cumplimiento, pero también para generar valor hacia el negocio, proporcionando información que le permita a la administración la toma de decisiones oportunas.
Actualmente, la información contable como base de los análisis no es suficiente, considerando que las autoridades fiscales hacen uso de herramientas tecnológicas en el análisis de información del contribuyente, así como del cruce de datos con terceros y declaraciones precargadas. Por lo referido, es recomendable que el contribuyente utilice herramientas que le permitan conciliar la información electrónica con anticipación; asimismo, es aconsejable que cuente con procesos automatizados que soporten la función tributaria. Por ello, se sugieren dos enfoques para la revisión de los diversos rubros:
En referencia al análisis de las disposiciones tributarias, destacan los ingresos acumulables, en términos del título II, capítulo I, de la Ley del ISR (LISR). Se recomienda realizar primeramente la reconciliación entre los Comprobantes Fiscales Digitales por Internet (CFDI) y los ingresos acumulables declarados en pagos provisionales e ingresos de acuerdo con la información contable del periodo de revisión, asegurando que toda la información cruce debidamente y, en caso de no ser así, identificar la razón.
Asimismo, se debe indagar y asegurar el mapeo de otros ingresos acumulables que se tengan en el ejercicio; por ejemplo:
En el rubro de deducciones fiscales (título II, capítulo II de la LISR), esta es una oportunidad para confirmar el cumplimiento de los requisitos tributarios en los principales conceptos a deducir:
En el rubro de precios de transferencia, cuando se tienen operaciones con partes relacionadas, aunque están pactadas previamente, el cierre fiscal es una oportunidad para realizar algunas preevaluaciones, como la revisión del nivel de rentabilidad con el que se proyecta cerrar los estados financieros, comparativas de cifras del año anterior y, de ser posible, una evaluación anticipada con los asesores que preparan el reporte correspondiente.
Uno de los retos que se enfrentan en la práctica es que, al cierre del año, no se tienen todos los registros contables reconocidos o que, derivado de auditorías financieras, se tienen ajustes que podrían impactar las cifras, por lo que es recomendable asegurar que los números contables contemplan de manera oportuna el reconocimiento de partidas como: beneficios a los empleados (NIF D-3), provisión de la PTU corriente y diferida, pruebas de deterioro (NIF C-15), entre otros. Ahora bien, no se debe olvidar que es de vital importancia comprobar la existencia de las operaciones (materialidad).
Desde la perspectiva contable, algunos de los elementos importantes a considerar serían los siguientes:
Cualquier desviación en los puntos anteriores podría representar un efecto en los estados financieros, lo cual repercutiría en el cálculo de los impuestos, de la PTU e incluso en la evaluación de precios de transferencia. Los principales errores que se pueden enfrentar en el proceso (y con ello generar posibles riesgos que se materializan en impactos financieros) son:
Es importante que cada compañía identifique y adapte los puntos aplicables a la operación de su negocio, pero siempre siendo rigurosos en la anticipación y responsabilidad conjunta. Un cierre fiscal no debe recaer únicamente en los equipos de impuestos, ya que es la consolidación del trabajo de las diferentes áreas de la compañía que se refleja en la información financiera y su cumplimiento tributario.
Con una planeación adecuada, se tendrá la ventaja no solo de asegurar el cumplimiento fiscal y contar con información contable precisa, sino que se podrá evaluar la eficiencia en la carga tributaria, así como tomar decisiones de manera preventiva más que reactiva.
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