Cinco minutos de gobierno corporativo

Importancia del paso de antorcha de CEO a CEO

Cuando es momento de dejar la silla de CEO y ceder el puesto a alguien más, el legado de la dirección anterior no termina ahí.

Importancia del paso de antorcha de CEO a CEO


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C.P.C. y P.C.CO. Mauricio Brizuela Arce Socio en Salles, Sainz - Grant Thornton, S.C.
Cinco minutos de gobierno corporativo 23 de agosto de 2023

Aunque deseo explicarlo con más holgura, la razón principal para procurar un traspaso de dirección eficaz es que ninguna persona que ocupe el puesto de CEO, a pesar de los deseos de mucha gente, es eterna.

Quizá sea por cuestiones de salud, porque es hora de buscar otros intereses, o bien, es momento de retirarse; las razones pueden ser muy variadas, aunque terminan en el mismo punto que es dejar la silla disponible a alguien más. Este cambio de poder (de antorcha si se prefiere) es un proceso que nunca es sencillo, no importa la buena situación en la que se encuentra la empresa o los buenos términos en los que se despide de la dirección.

Por eso me interesa hablar de la importancia de este proceso, analizando sus ventajas y cómo conviene hacerlo, aunque antes sería clave hablar de por qué esta sucesión no ocurre con la frecuencia que debiera.

El cambio en el puesto de dirección debe ser una de las principales responsabilidades; desde buscar a quien podría ocupar la vacante hasta vigilar que la transición sea ordenada, eficiente y muy fructífera.

Desde mi experiencia, he notado que lo que afecta (es decir, que obstaculiza, desvía e impide) al cambio de poder en la dirección se puede englobar en las siguientes situaciones:

  • El orgullo de quien deja el puesto: una vez que se decide quien ocupará la silla de CEO, la persona que se va puede sentirse reemplazado, desechado o poco relevante (incluso si su partida es en buenos términos).
  • Quien acaba de llegar quiere hacerse valer: por lo tanto, no estará tan a gusto recibiendo consejos o direcciones de alguien que ya no tendrá injerencia en la empresa.
  • Ambas partes no consideran relevante mantener una relación: por un lado, la compañía y su flamante CEO no ven el valor de continuar con las prácticas anteriores; por el otro, quien se va no desea invertir su tiempo en un proyecto que ya no depende de su talento.

Y entiendo que se manifiesten estas actitudes, sin embargo, existen ventajas que no se toman en cuenta por enfocarse solamente en los aspectos que giran alrededor de la figura individual de CEO o los intereses particulares de una organización que seguirá sus planes (sin importarle quien está en sus filas). Como se puede intuir, no es un buen punto de vista, así que compartiré lo positivo que puede ocurrir cuando el paso de un CEO al siguiente se convierte en un proceso planeado y hecho a consciencia.

“Más vale el diablo por viejo…”

Esta frase la conocemos todos, pero parece que la olvidamos a cada rato. Quien deja el puesto de CEO puede ser la fuente que su reemplazo necesita para iniciar con el pie correcto. ¿Quién conoce mejor la forma de trabajar de los otros directivos, lo que mueve al consejo de administración y los puntos más sólidos de la empresa? Aun si la nueva dirección busca ir hacia caminos opuestos a la anterior, estos datos son valiosos para cualquier estrategia que se desee implementar.

El cambio de poder nunca es sencillo, no importa la buena situación en la que se encuentra la empresa o los buenos términos en los que se despide de la dirección.

La transición se vuelve más fluida

Gracias a un traspaso de dirección bien organizado se evitan las fricciones que impactan negativamente al negocio; se resuelven dudas sobre la operación, los contratos pendientes, los errores que dejaron enseñanzas que no se deben obviar, etc., y la curva de aprendizaje se supera en menos tiempo.

Se conservan contactos estratégicos

Las conexiones que construyó y afianzó la dirección se pueden ir cuando hay cambio de puesto. No obstante, si existe una transición eficiente, esos contactos depositarán su confianza en la nueva guardia, con la oportunidad de continuar la colaboración que benefició tanto al desempeño de quien ahora se retira.

Entonces, ¿cómo hacer un paso de antorcha? A grandes rasgos, comparto lo que considero es lo más relevante:

  • Convertirlo en un proceso obligatorio: es decir, establecer cómo se llevará a cabo en un documento que se comparta, tanto con quien se va como quien llega, para que se conozca que es parte del puesto, como en todo lo demás que se realiza en la empresa; y como tal, entonces deberá darse una compensación económica para la persona que se va con el fin de que se reconozca el tiempo que invertirá para la integración de la nueva dirección.
  • La empresa debe propiciar las reuniones: pues se trata de un procedimiento que le conviene a la organización; es buena idea que dé las condiciones para que ocurra: salas de juntas, tiempo en la agenda o buscar horarios que se acomoden a ambas partes y que no existan tantas razones para “dejarlo para después” y luego se pierda en el olvido. La razón principal para procurar un traspaso de dirección eficaz es que ninguna persona que ocupe el puesto de CEO, a pesar de los deseos de mucha gente, es eterna.
  • Ambas partes deben estar disponibles: adiós egos, porque esto es para el beneficio de la empresa, claro está; pero también de las personas que han estado y estarán en la dirección. El anterior CEO y el actual son iguales en este proceso, por lo que, la experiencia de uno y la frescura del otro pueden abonar a una experiencia enriquecedora.
  • Tener dos planes bien definidos: el de sucesión y el de los primeros 90 días; ambos documentos son esenciales, pero lo mejor es que son flexibles y adaptables gracias a los aprendizajes que la persona que sirve de CEO obtiene en su tiempo dentro de la empresa. Esto permite adaptarlos conforme sea necesario para que el paso de la antorcha ocurra con fluidez y sin contratiempos.

Conclusiones

Gracias a estas buenas prácticas, la siguiente ocasión en que se deba hacer cambio de dirección, será más sencillo; por eso, debe ser una de las principales responsabilidades (principalmente del consejo de administración) para que no se quede en una idea a desarrollar en el futuro, sino que sea siempre una prioridad; desde buscar a las personas que podrían ocupar la vacante hasta vigilar que la transición sea ordenada, eficiente y muy fructífera.



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