¿Qué debemos esperar?

Reformas laborales en México: los pendientes que deben incluirse

Las futuras reformas laborales deben atender la informalidad, la equidad de género y cerrar la brecha con estándares internacionales en prestaciones laborales.

Reformas laborales en México: los pendientes que deben incluirse


¿Qué debemos esperar? 08 de mayo de 2026

Tras la reciente aprobación de diversas reformas laborales en México, siendo el incremento de los días de vacaciones una de las más recientes, resulta relevante cuestionarse: ¿cuál es el siguiente paso para el país? Aun con estos avances, México mantiene un amplio margen de mejora en sus prestaciones laborales si se compara con las mejores prácticas internacionales y las recomendaciones de organismos como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), de los cuales forma parte.

Es relevante contextualizar que el país ha dado pasos significativos, destacando la reforma de diciembre de 2024 que reconoce a los trabajadores de plataformas digitales como empleados formales; asimismo, se ha registrado un aumento real del salario mínimo del 56.7% entre enero de 2021 y enero de 2025 (el más alto de la OCDE), sumado al reciente incremento en el periodo vacacional. No obstante, persisten desafíos, como una tasa de informalidad superior al 50% y una brecha profunda de participación laboral de género del 30.1%.

Ejes prioritarios sobre el trabajo en México

Ejes prioritarios sobre el trabajo en México

A continuación, se mencionan algunas recomendaciones en distintos ejes que pueden ser prioritarios en México:

Formalizar el empleo y extender la seguridad social

El reto principal es la alta informalidad. Las mejores prácticas sugieren una simplificación de los trámites de registro patronal, así como expandir el alcance del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) con programas específicos para trabajadores independientes. Aunque recientemente el país ha mostrado la intención de implementar estos cambios, el avance ha sido lento y aún queda un camino considerable por recorrer.

Fortalecer el piso de la protección social

La OIT sugiere garantizar la implementación de una cobertura básica universal (salud y apoyo económico para niños) a fin de reducir la vulnerabilidad de los trabajadores informales. Ante eso, algunos sistemas avanzados han demostrado que simplificar el acceso en este rubro repercute en un aumento en la efectividad de las políticas.

Impulsar la igualdad de género y la conciliación

Para cerrar la brecha de género del 30.1%, se sugiere la adopción de permisos parentales modernos, como el establecimiento de sistemas con cuotas no transferibles para ambos padres, además de un nivel de reemplazo de ingresos alto para fomentar la corresponsabilidad.

En suma, se debe establecer un derecho robusto a la desconexión y flexibilidad horaria a través de la promoción del teletrabajo y jornadas laborales flexibles; asimismo, resulta necesario impulsar el acceso a particulares para incentivar la creación de guarderías o el apoyo directo a familias trabajadoras.

Crear un seguro de desempleo

México es uno de los pocos países de la OCDE sin un seguro de desempleo formal. Su implementación sería crucial para amortiguar posibles crisis y evitar que los trabajadores caigan en la informalidad. La OIT sugiere que las prestaciones por desempleo sean efectivas para reducir la desigualdad y facilitar la reinserción laboral.

México aún mantiene un amplio margen de mejora en sus prestaciones laborales si se compara con las mejores prácticas internacionales y recomendaciones de organismos.

Modernizar el sistema de pensiones

Siendo miembro de la OCDE, México debe tener en consideración que este organismo ha sugerido reforzar, a través de revisiones periódicas, el sistema de pensiones para efectos de mejorar la transparencia y fomentar esquemas de ahorro voluntario, especialmente para trabajadores independientes y de plataformas.

Invertir en capacitación (políticas activas de mercado)

Combatir la informalidad también implica mejorar la empleabilidad mediante el fortalecimiento del Servicio Nacional de Empleo (SNE), sobre todo vincular su oferta directamente a las vacantes de las empresas.

Aunado a esto, resulta oportuna la creación de programas de reinserción, donde se ofrezcan cursos gratuitos y apoyos económicos durante la capacitación, así como la adopción de una coordinación regional para adaptar las políticas a las necesidades locales.

Mejorar las prestaciones por incapacidad y enfermedad

Para crear un entorno más justo en nuestro país, se sugiere alinear la legislación correspondiente con los estándares de la OIT, esto con el propósito de asegurar una cobertura adecuada en dichos casos. Países con políticas exitosas combinan la protección del ingreso con programas que facilitan la reintegración laboral.

Reforzar la inspección y simplificar trámites

Sin una autoridad que vigile el cumplimiento, las reformas no tendrán el impacto deseado. La experiencia internacional muestra que es clave simplificar los portales de inscripción, como el del Servicio de Administración Tributaria (SAT) e IMSS, y destinar más recursos a la inspección.

Conclusiones

La implementación de estas políticas requiere un enfoque gradual y equilibrado que garantice un aterrizaje suave y ordenado para el ecosistema laboral. No basta con abrir las puertas de la seguridad social, sino que es imperativo que la transición se realice mediante fases estratégicas que permitan a las instituciones y a los trabajadores independientes adaptarse a las nuevas obligaciones y beneficios sin comprometer su estabilidad económica.icono final



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