Realidades y contrastes

Inteligencia Artificial vs. inteligencia humana y emocional

El valor de la IA depende de cómo se utiliza; la inteligencia humana, la experiencia y la ética son esenciales para revisar, filtrar y orientar sus resultados.

Inteligencia Artificial vs inteligencia humana y emocional


M.C.I., C.P.C. y P.C.TI. Juan Carlos Bojorges Pérez Comisión-colegio Socio director en Bojorges Soriano y Asociados, S.C.
Realidades y contrastes 27 de octubre de 2026

Un tema que ha estado en tendencia en los últimos tiempos es el uso de la Inteligencia Artificial (IA), su manejo ético y las repercusiones de su utilización en todos los ámbitos de la vida, incluyendo el trabajo profesional. Esta publicación no pretende profundizar en los tipos de IA o en los contenidos técnicos o tecnológicos de su funcionamiento, sino en el enfoque de su uso, el cual se considera como uno de los más adecuados.

Lo fundamental que se debe entender es que se trata de una herramienta tecnológica muy potente y de gran valor. No es la solución mágica ni contiene la verdad absoluta o la única versión correcta de la realidad; de hecho, la validez de sus resultados depende de los datos históricos que consulte. Se ha confirmado que puede llegar a tener errores, sesgos, pérdida de vigencia y, en algunos casos, tendencias discriminatorias, ideológicas y versiones contradictorias, dependiendo de cómo se solicite la información y lo que se requiera.

Si entendemos que la IA contiene errores de manera intrínseca, entonces se vuelve de vital importancia la participación del ser humano con su propia “inteligencia natural” o “inteligencia humana” para valorar los resultados obtenidos, revisarlos y filtrarlos para darles el mejor uso posible. Los procesos de validación y verificación se vuelven necesarios para alcanzar resultados que tengan utilidad verdadera.

Como cualquier otra herramienta, sin importar su tipo, la IA ayuda, complementa, resuelve, permite avanzar, apoya y direcciona; pero definitivamente necesita del soporte humano para alcanzar metas, llegar a conclusiones y permitir un uso ético de manera permanente.

A pesar del auge que está teniendo esta tecnología, hay que asumir que todavía le falta mucho por seguir aprendiendo para que mejore. Las inversiones que se están realizando son de gran magnitud y claramente se establecen varias estrategias para recuperarlas y, de manera lógica, obtener beneficios económicos. El proceso es completamente válido, mientras no se abuse de su uso y no se pierda la óptica de que su papel es el de servir como una herramienta.

La IA es una herramienta poderosa, pero sus resultados requieren validación, criterio humano y un uso ético para generar verdadero valor.

El problema no es recurrir a la IA, sino el uso que se le da y hasta dónde la inteligencia humana magnifica su aprovechamiento o lo corrompe. Se debe asumir que la capacidad humana tiene que seguirse desarrollando, cultivando y enriqueciendo a fin de estar a la altura para aprovechar la IA. Si además agregamos el concepto de la “inteligencia emocional”, el panorama explota y genera beneficios de mayor magnitud, pero al mismo tiempo contiene los riesgos y daños que la propia IA pudiera generar. Cuando las emociones y sentimientos se aprovechan, los resultados en cualquier área del conocimiento se potencian.

La IA es utilizable en todas las áreas del conocimiento, ámbitos académicos, investigaciones, desarrollos tecnológicos y de productos, así como en la resolución de conflictos, por lo que se puede afirmar que tiene una utilidad universal.

La inquietud que se pretende sembrar es que los resultados del uso de la IA estarán proporcionalmente influidos por la inteligencia humana y emocional, aunado a su enfoque ético. Sin embargo, más allá de la inquietud, el objetivo es concientizar que el uso de la IA tiene que estar acompañado de pericia humana y no permitir que se caiga en usos inadecuados, o bien llegar a procesos corruptivos que, más allá de generar valor, propician resultados nada deseables.

Conclusiones

Un aspecto fundamental es responsabilizarse de capacitarse, estudiar y conocer cada modelo de IA para que, como cualquier herramienta, se sepa usarla. Pareciera simple, pero saber cómo se usa el desarmador o destornillador genera los mejores resultados, evita heridas o daños y permite sacarle el mejor provecho. Conciencia y número de veces equivalen a certeza. icono final



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