Como es bien sabido, las reservas venezolanas de crudo son las mayores a nivel mundial, de las cuales se estima que pueden producirse alrededor de 20 millones de barriles diarios, lo que equivale al 135% de la producción actual de Estados Unidos.
Esta amplia disponibilidad, en uno de los rubros más importantes de la producción industrial a nivel global, seguramente impulsará las actividades económicas en aquellos sectores que utilizan este insumo de manera primaria; por ejemplo, en los plásticos, productos químicos, refinados del crudo y, por supuesto, combustibles; pero también tendrá un efecto secundario en los demás sectores, toda vez que las gasolinas, diésel y gas natural experimentarán un aumento en sus niveles de producción.
La expansión de la oferta en estos productos podría generar una tendencia a la baja en los costos de producción y, por lo tanto, en los precios finales. Lo anterior incentivaría las decisiones de producción, elevando el ritmo de crecimiento económico en la Unión Americana; en consecuencia, México experimentaría efectos similares al interior del mercado interno, ya que, durante los últimos dos años, la economía mexicana se consolidó como la principal a nivel mundial en materia de comercio exterior con Estados Unidos.
De acuerdo con cifras del United States Census Bureau (USCB), México es el principal comprador de las exportaciones de este país, pues durante el 2025 alcanzó el 21.6% del total de ellas. Como extensión de este dato, la Unión Europea representó el 15%, Canadá el 13% y China el 6%. Al mismo tiempo, México es el principal proveedor de la economía estadounidense, la cual importa el 27% del total de sus importaciones de nuestro país, el 14% de la Unión Europea, el 11% de Canadá y el 8% de China.
Los datos del USCB evidencian la estrecha integración comercial en el mercado de Norteamérica, por lo que la penetración en el mercado venezolano, cuyo tamaño es de alrededor de 28 millones de personas, claramente representa una oportunidad de negocio para las economías del norte del continente. La extracción de insumos y la venta de bienes y servicios en este mercado sudamericano podría convertirse en un pequeño motor del crecimiento económico.
Adicionalmente, la derrama hacia otras naciones vecinas como Colombia, Perú, Ecuador y Brasil tiene un potencial alto, debido a que Venezuela sería una de las plataformas exportadoras en la región. Tan sólo Colombia, Ecuador y Perú representan un mercado de 108 millones de personas.
La intervención en Venezuela representa una oportunidad económica muy grande para Estados Unidos y, de manera indirecta, para México; esto sin contar las relaciones comerciales directas que la economía mexicana tiene con Latinoamérica, las cuales crecerán por los factores comentados.
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