El proceso de llevar a cabo la valuación a través de la cuantificación en términos monetarios de los activos, pasivos, capital contable, ingresos, costos y gastos representa la mejor herramienta para entender el desempeño de todas las entidades. Este proceso de valuación nos permite establecer mediciones, comparaciones y proyecciones de todos los conceptos que integran los estados financieros.
La norma contable establece que las bases de valuación son sólo dos: costo histórico y valor actual. Por lo general, el costo histórico es el más utilizado, pero, como ya se ha visto, no es el único. Es el que se encuentra en el precio de la transacción o del otro evento que afecta económicamente a una entidad y se identifica como costo de adquisición. Adicionalmente, existe otro denominado costo amortizado, que es aquel que refleja las estimaciones de flujos de efectivo futuro, descontados a una tasa adecuada al generar un activo o un pasivo.
Hasta aquí se han reforzado los conceptos que durante muchos años se han trabajado; sin embargo, el propósito en esta ocasión es reflexionar acerca del uso del valor razonable y, para esto, terminaremos de desglosar el concepto de valor actual en la norma, donde se establece que las valuaciones basadas en el valor actual de los activos, pasivos, ingresos, costos y gastos utilizan la información que se actualiza para reflejar las condiciones en la fecha de valuación.
Se captan los cambios (positivos y negativos) desde la fecha de la valuación anterior, esto por medio de estimaciones de flujos de efectivo futuros y otros factores incluidos en los valores actuales. Dentro de este concepto, la norma incluye el valor razonable, valor específico para la entidad y valor por método de participación.
El valor razonable es el precio de salida que, a la fecha de valuación, se recibiría por vender un activo o se pagaría un pasivo en una transacción ordenada entre participantes en el mercado, es decir, es un valor de mercado.
Uno de los temas sobresalientes, cuando se profundiza en los conceptos de valuación, es que en las NIF se establecen todas estas variantes de asignación de valor a los activos y pasivos, porque de ellos derivan o son consecuencia los demás elementos que integran los estados financieros.
Por otro lado, la norma establece que, si no es factible asignar un valor razonable de acuerdo con el mercado (por lo que no es observable), se debe determinar el valor razonable con otra técnica que maximice el uso de datos de entrada no observables.
A partir de aquí, la norma clasifica los datos por nivel, estableciendo que existen del nivel 1 al 3:
Asimismo, la norma establece que otro elemento a considerar en la valuación es el riesgo. La NIF B-17 ayuda a profundizar en la comprensión de este tema y brinda una amplia gama de conceptos, condiciones, regulaciones y recomendaciones para aplicar, de la mejor forma, el valor razonable de los elementos de los estados financieros.
La conclusión que se destaca de todo esto es que toda la normatividad contable le debe asignar un valor primordial al uso del valor razonable en las entidades económicas.
La NIF B-1 establece requisitos para estructurar, preparar y presentar estados financieros; entrará en vigor en 2028, con aplicación anticipada en 2027.
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