Esta norma se publica simultáneamente con la nueva NIF B-3, Estado de Resultado Integral, cuyo contenido también entrará en vigor a partir del 1.° de enero de 2028, con aplicación anticipada para el ejercicio 2027, de manera combinada.
La norma actual define el tratamiento de los cambios contables y de las correcciones de errores, ya sea de forma retrospectiva o prospectiva, de acuerdo con las diferentes condiciones y reglas específicas. Por otro lado, el alcance que plantea la nueva NIF es mucho más amplio, ya que establece un nuevo objetivo para funcionar ahora como una norma particular que define los requisitos fundamentales para la estructuración, preparación y presentación de los estados financieros, ampliación que deriva en su cambio de nombre.
Con esta capacidad de mayor magnitud se incorporan normas generales aplicables a la presentación de los estados financieros, detallando su contenido, identificación y estructura. Además, se establecen las normas de compensación de partidas, su periodicidad y, con ello, la información comparativa; asimismo, se integran las bases para la preparación de estos informes, clarificando los elementos que coadyuven a su presentación razonable, adhiriéndose a la justificación y presunción de negocio en marcha e incluyendo la definición de las revelaciones en notas.
La nueva NIF B-1 ya no integra el concepto genérico de “cambio contable”, que englobaba situaciones como reclasificaciones, cambios en la estructura de una entidad económica, en las estimaciones contables y en normas particulares. Esta eliminación atiende a la necesidad de dar un tratamiento específico y diferenciado a cada caso, reconociendo su naturaleza distinta y las implicaciones particulares en la preparación y presentación de los estados financieros.
Esto es sólo un acercamiento al contenido de la nueva norma; por ende, lo que ahora procede es revisar, estudiar y entender dicha regulación a fin de lograr su aplicación.
Dada la trascendencia del cambio que se plantea, aunado a la entrada en vigor de la NIF B-3, es importante asumir que los procesos para su aplicación se desarrollarán en varios años e implicará una nueva estructura en los catálogos de cuentas, guías contabilizadoras, entrenamiento de los equipos contables, adaptación de sistemas de administración, gestión, integración y clasificación de los efectos de las transacciones, así como otros eventos que afectan económicamente a las entidades. Por lo anterior, es necesario difundir esta norma y, más importante, preparar su aplicación, la cual, como se ha referido, no será en un corto plazo.
La tecnología es una aliada poderosa que ha potenciado la capacidad de generar riqueza y bienestar; sin embargo, requiere una vigilancia constante.
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